Aunque la mayoría de los usuarios aún son muy reticentes a las peculiaridades de los #Coches electrónicos, está claro que cada vez se avanza más en cuanto a su evolución tecnológica y que los beneficios de su implantación a largo plazo para las economías de usuarios y países y sobre todo para el clima son evidentes.

La Fundación Europea del Clima ha realizado un estudio basándose en el mercado británico, que afirma que la implantación de estos coches podrían reducir hasta un 40% las importaciones de crudo, y que el ahorro medio de los consumidores sería de unos 1400 euros anuales.

Así mismo las emisiones de CO2 se reducirían un 47%, lo que sanearía notablemente el aire de las ciudades y con ello la incidencia de las enfermedades respiratorias.

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No obstante no se prevée un cambio rápido hacia el uso del coche eléctrico, ya que para ello ha de producirse una fuerte inversión en infraestructuras por parte de los distintos países que borren las principales preocupaciones de los consumidores.

Empresas como Endesa y Nissan han emprendido colaboración en un proyecto, que posibilitaría que la energía acumulada en el vehículo pueda ser usada también en casa o en el local de trabajo. Esto sería posible mediante el uso de baterías que se convierten tanto en almacenadoras como suministradoras de la red, utilizando un sistema con un cargador dual y un sistema de gestión energética, que puede incluir el uso de energías renovables, tipo paneles solares o aerogeneradores.

El ahorro se produciría al poder conectar el vehículo a la red en las fases en las que la energía es más barata, para reutilizarla después en el hogar en las fases más caras.

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Se estima que este tipo de vehículos están aparcados durante un 90% del tiempo, de esta manera podría dárseles otro uso además del de desplazamiento.

Países europeos están empezando a poner en marcha iniciativas que alienten a los consumidores a optar por este tipo de coches, por ejemplo en Francia, la Ministra de Energía, la Sra. Segolene Royal, pretende instaurar una medida por la que quienes estén dispuestos a cambiar su coche por uno eléctrico recibirían una ayuda de 10.000 euros, dicho dinero saldría de gravar con mayores impuestos a los dueños de coches contaminantes.