Ha ganado 32 carreras, cosechado 97 podios y un total de 1767 puntos en 236 pruebas oficiales de la #Fórmula 1. En todas ellas, #Fernando Alonso ha tenido altibajos, buenos y malos momentos, accidentes, salidas de pista y abandonos forzados antes de tiempo. Pero lo que nunca, o mejor dicho casi nunca, ha experimentado es el hecho de no estar en la línea de salida en un domingo de Gran Premio. El piloto asturiano de McLaren sólo se ha perdido hasta la fecha la carrera de Indianápolis (Estados Unidos) del año 2005 y, la de este próximo fin de semana en Australia, que da comienzo a la temporada 2015, será la segunda en toda su trayectoria en la que no se enfundará el mono y el casco para subirse a su monoplaza.

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En la controvertida carrera de hace diez años en el circuito estadounidense se vivió uno de los momentos más extraños de la historia de este deporte. Debido a que las escuderías que usaban neumáticos Michelín renunciaron a correr porque aseguraban que las gomas no garantizaban la seguridad de los pilotos y podían provocar un accidente, sólo seis #Coches que corrían con Bridgestone tomaron la salida. Entre los pilotos que dieron la vuelta de formación pero regresaron a boxes en vez de colocarse en la parrilla estaba Fernando Alonso, quien desde su garaje vio como Michael Schumacher y Rubens Barrichello (Ferrari ambos) ocuparon los dos primeros puestos de la carrera, seguidos de los pilotos de Jordan, Tiago Monteiro y Narain Karthikeyan; y de los del equipo Minardi, Christijan Albers y Patrick Friesacher.

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Así, Alonso no estará en la carrera de Australia 2015. En la última sesión de entrenamientos de pretemporada en Montmeló, el nuevo piloto de McLaren sufrió un accidente en una de las curvas que hizo que pasase varios días en el hospital y que, pese a la aparente poca gravedad del mismo, ha hecho que Alonso haya tenido que posponer su estreno esta campaña para el Gran Premio de Malasia, segunda carrera del calendario. Aunque Alonso no sufrió graves daños, una vez salió del hospital anunció por las redes sociales que tenía que estar en reposo durante 21 días para evitar un nuevo golpe en el cerebro que le causase daños mayores. Al parecer, el motivo del accidente sería una descarga eléctrica que sufrió el corredor español.