Cuando planeaba su último golpe J. D. (nombre supuesto) no pensaba el final que iba a tener. El objetivo, una pizzería en la avenida de Príes, en Málaga, que en víspera de fiesta habría hecho seguramente una buena caja, máxime teniendo en cuenta de que se encontraba situada en una de las zonas más “pijas” de la capital.

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Entrar por la parte trasera del local, a unas horas en que los demás establecimientos de la zona (restaurantes y bares de copas) ya habrían recogido las terrazas o en el peor de los casos continuarían a puerta cerrada, sería bastante fácil. Y hacerse con la caja, más. Por experiencia sabía que para evitar males mayores las registradoras en ese tipo de locales se dejaban abiertas y con algo de dinero, así el dueño evitaba males mayores; como poco el robo de algunas botellas..

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Pero no entraba en sus planes ir cargado con otra cosa que no fuese dinero, ni mucho menos “celebrar” el robo bebiendo algo, ni aun a botella limpia, que ya sabía de chascos a cuenta de las huellas y del ADN. Se trataba de coger el dinero y salir lo más deprisa posible. Y sin ruido.

Mas algo tuvo que fallar cuando se encontró con sendas patrullas de la Policía Nacional y Policía Local malagueñas en el mismo lugar por donde había entrado. Eran las cuatro de la mañana del 15 de agosto y los planes de fiesta de J. D., de 35 años, se acababan de ir al traste. Minutos antes en la Sala del Operativo 091 de la Policía se había recibido el aviso de que alguien estaba en el interior de la pizzería.

En realidad sus planes se habían chafado muchos antes, en el momento en que en la caja sólo encontró un billete de 50 euros. Seguramente se llevó una decepción, pero tal vez ésta se acrecentó más cuando supo que el billete era falso, como comprobaron los agentes..

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Seguramente, durante su larga experiencia, con 42 detenciones anteriores por diversos delitos, J. D. no se había visto en una situación así. Quizá en los calabozos de la Policía, donde fue ingresado posteriormente, pensara que antes que a él se la habían colado a los pizzeros; pero lo más seguro es que fuesen éstos los que dejaran adrede el billete para contentar, momentáneamente, a "profesionales" como él. #Crónica Málaga #Sociedad Málaga