El tramo inicial de la A-5 (carretera de Extremadura), comprendido entre la salida de los túneles de la M-30 y el cruce con la Avenida de los Poblados en Madrid, va a ver reducido sensiblemente su límite de velocidad máxima. De los 70 km/h actuales, se va a pasar a 50 km/h en cuestión de meses.

El cambio en la velocidad fue aprobado en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid por una iniciativa del grupo socialista. La intención es reducir el ruido que padecen los vecinos de la zona, por la que circulan unos cien mil vehículos diariamente. El proyecto incluye la transformación de ese tramo en “Zona de Protección Acústica Especial”, en la que se contemplan otro tipo de acciones.

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La moción salió favorable gracias al apoyo de Ahora Madrid y el propio PSOE, con la oposición de PP y Ciudadanos.

De 70 kmh/h a 50 km/h. Un radar muy rentable

Actualmente, la velocidad de la A-5, una vez superado el soterramiento de los primeros kilómetros, está establecida en 70 km/h, la misma a la que se debe circular en los túneles de la M-30, por la que se accede principalmente. Pero, a partir de unos meses y a raíz de una propuesta del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, se reducirá a 50 km/h.

Justo en ese recorrido (entre los túneles y el cruce con la Avenida de los Poblados) se encuentra el radar más rentable de la ciudad. En concreto en el kilómetro 4, que deberá ser recalibrado con el nuevo límite de velocidad. En 2015, según Visual Analytics Qlik, ese radar multó a 54.050 personas por superar la velocidad permitida.

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Unas 150 sanciones diarias que suman una recaudación de 5.557.000 euros.

Con la nueva velocidad parece probable que ese montante aumentará, pues se pasará de una vía de 70 km/h (como es la M-30) a un tramo de 50 km/h.

Un proyecto más ambicioso: Zona de Protección Acústica Especial

La propuesta presentada por el concejal socialista Chema Dávila incluye la recalificación de la zona como Zona de Protección Acústica Especial. Es la respuesta al ruido que producen los cien mil vehículos que se calcula que diariamente transitan por ese tramo.

La reducción del límite de velocidad es sólo una de las acciones de un plan que contempla la reconversión de la carretera en avenida urbana, para dotarla de semáforos, pasos de cebra a nivel de la calzada y mediana. Los carriles sufrirán un estrechamiento, frente a las aceras que serán ampliadas.

Paralelamente a estos trabajos de acondicionamiento de la vía a avenida urbana, se construirán aparcamientos disuasorios conectados mediante autobuses con la estación e intercambiador de Príncipe Pío, como ya existen en otras ciudades europeas.

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La adaptación se ejecutará paulatinamente, si bien el grueso del proyecto se recogerá en el presupuesto municipal de 2017.

La duda que empieza a surgir entre los vecinos es si el ruido originado por 100.000 vehículos frenando y arrancando en los semáforos, más los atascos que se producirán en una de las carreteras con más afluencia tanto de entrada como de salida de la ciudad debido a los grandes núcleos dormitorios con los que conecta, será más beneficioso que el actual tránsito. No se sabe si la solución traerá más problemas que ventajas. #Tráfico #Trasporte publico #Crónica Madrid