Madrid, Mayrit, Magerit... son muchos de los nombres que ha tenido nuestra ciudad, pero ¿qué conocemos sobre ella, sobre sus rincones más castizos y sus anécdotas? Muchas veces no es necesario ser un turista de visita para conocer nuestra ciudad en una ruta, sino que los madrileños somos los primeros en sorprendernos con nuestra cultura y tradiciones.

Comencemos con el propio nombre: Madrid. Madrid deriva del nombre original con el que los árabes bautizaron el alcázar y la fortaleza militar fundada en el siglo IX en los terrenos que son ahora mismo el Palacio Real. Porque primera sorpresa, nuestra ciudad es de origen musulmán.

Anuncios
Anuncios

Madrid está llena de arroyos subterráneos, algunos de ellos han sido soterrados por construcciones o se han secado con el tiempo, como el arroyo de Leganitos que da nombre a la actual calle o el arroyo de Bajo Abroñigal, bajo el actual Paseo de la Castellana. Y junto al alcázar musulmán pasaba el arroyo de San Pedro, por todo esto nombraron al primer núcleo de civilización de nuestra ciudad como Mayrit, que significa rica en aguas, arroyo madre. La palabra derivó a Magerit en romance y evolucionó hasta Madrid. 

¿Y el lema de Madrid? ¿”De Madrid al cielo”? Creencia errónea. El lema oficial de Madrid está relacionado con los orígenes que acabamos de narrar y todavía se puede ver escrito en los muros de Puerta Cerrada: “Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son. Esta es mi insignia y blasón.”.

Anuncios

La primera parte ya la conocemos y la segunda viene dada también por el alcázar árabe, cuya muralla estaba hecha con pedernal de sílex, ése con el que se encienden las hogueras. La leyenda cuenta que al impactar las flechas cristianas contra ella en el intento de conquista, saltaban chispas. Este lema sí que aparece en alguno de los escudos oficiales que ha tenido Madrid, de los que desvelaremos en otra ocasión algún secreto. “De Madrid al cielo, y allí, un agujerito para verlo” tiene un origen mucho más siniestro y es que se dice que en el cerro de Garabitas, en la Casa de Campo, se concentran las almas de los que han vivido y muerto en Madrid. Momentos antes de emigrar al más allá, cuentan que se pueden ver una lucecitas correspondientes a cada alma, que se aferran a los árboles como no queriendo abandonar nuestra ciudad. 

Pero antes vamos a seguir con esta muralla. No somos gatos por ser noctámbulos, que también, porque quién quiere perderse el disfrute de la mítica noche madrileña, ni por pasar tanta hambruna que nos comiéramos a estos animales.

Anuncios

La muralla árabe era tan consistente que se convirtió en imposible su derribo para los conquistadores cristianos del siglo XI. Hasta que un joven soldado con fama de buen escalador, tuvo la ocurrencia de treparla con la misma ligereza que un gato, bien con sus propias manos o con la ayuda de una daga, y los que lo presenciaron comenzaron a apodarle “el gato”, convirtiéndose sus descendientes en uno de los grandes linajes de Madrid. Pero se exige una pureza de ascendencia para recibir este apodo tan codiciado, ya que se debe ser madrileño de tercera generación, es decir, ambos abuelos y padres oriundos de Madrid; por lo que podemos decir que realmente en nuestra capital hay cuatro gatos

Todavía nos quedan muchas #Leyendas por desvelar, como nuestro escudo, nuestros patrones y el mal llamado Oso y Madroño, pero eso será en otra ocasión... #Cultura Madrid #Crónica Madrid