Si tenemos en consideración únicamente los mensajes de Twitter que vemos en la foto, Cristina Cifuentes -o quien gestione su cuenta en la red social- no se equivoca al responsabilizar al Ayuntamiento de Madrid del lamentable servicio que están ofreciendo en Madrid los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), aumentando las esperas hasta 30 minutos o más en fines de semana o festivos, y disminuyéndola también en los días laborables.

Pero el tema no se queda aquí. La verdad es que la cuenta de Twitter de la presidenta miente. O al menos oculta la realidad. La EMT sí depende del Ayuntamiento de Manuela Carmena, pero también es cierto que este organismo recibe sus fondos del Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM) que sí depende de la Comunidad.

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Y esta ha congelado su presupuesto para 2016, tal como conocíamos a finales de octubre y que podría generar problemas de dinero para el funcionamiento de la entidad.

Este periodista replicó a la presidenta de la Comunidad que los presupuestos se habían congelado para 2016, lo que provocó un gélido silencio por su parte, pero también una avalancha de respuestas de usuarios con mensajes tales como: "@ccifuentes, es mentira y lo sabes", "Te lo habrás creído tú", "Escurriendo responsabilidades, como siempre", "No mientas Cifuentes", entre otros.

Incluso, hay una iniciativa popular en la plataforma Change.org para pedirle a Cristina Cifuentes "un presupuesto que garantice que la EMT de Madrid se mueva", que está a punto de alcanzar las 6.000 firmas de las 7.500 que piden originalmente para que se garantice una financiación que permita la viabilidad de la empresa.

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Según dicha iniciativa, los presupuestos para 2016 del CRTM prevén para la EMT "una disminución de la oferta de servicio en un 3% y el endeudamiento de la empresa en caso de necesitar comprar autobuses", poniendo en peligro el servicio -disminuyendo las frecuencias de las líneas y retirando vehículos de determinados recorridos- y precarizando la situación de sus trabajadores, lo que se suma a los recortes ya realizados por los Populares en legislaturas anteriores.

Sin entrar en detalles, curioso resulta que se incentive la utilización del transporte público para luchar contra la contaminación en la capital madrileña -un problema que no ha hecho más que agravarse en los últimos años-, para luego jugar en contra del sistema que no solo mejora el desplazamiento por la ciudad, sino que también favorece un entorno más amigable y saludable para sus ciudadanos. Por ahora, no obstante, siguen las acusaciones entre Ayuntamiento y el Gobierno regional respecto a las responsabilidades de cada uno -sin dar soluciones definitivas-, únicamente quedando claro que quienes salimos perjudicados somos los propios usuarios del transporte en Madrid. #Trasporte publico #Política Madrid