La mitología grecolatina sigue siendo una fuente de inspiración para los artistas hasta día de hoy. A modo de ejemplo podríamos hablar de Velázquez con Las hilanderas (1657) o de Botticelli con El nacimiento de Venus (1485); pero si estas referencias se te quedan muy remotas en el tiempo, no tienes más que coger libros como la saga de Percy Jackson (Riordan, 2005-2010) o películas al estilo de Hércules, el origen de la leyenda (2014). La capital de España también está cargada en muchos de sus monumentos y edificios de ese entusiasmo por el mundo antiguo; y esta serie de artículos va a tratar sobre quienes son los dioses griegos que cotidianamente vigilan a los madrileños desde lo alto de los edificios, en populares rotondas, o en escondidas plazas.

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Nuestra ruta comienza en la tan conocida plaza de Cibeles, donde se localiza el ayuntamiento y se encuentra la calle Alcalá con la Castellana. La rotonda de esta plaza alberga a fuente de Cibeles, obra que surge en primera instancia de la mente del arquitecto Ventura Rodríguez entre 1777 y 1782. Esta diosa tenía su culto dentro de la ecléctica sociedad griega, pero su origen es Frigia –una nación que se desarrolló aproximadamente entre el siglo XII y VIII a.C. en el centro de la península Anatolia. Allí era conocida la Gran Madre, mientras que el mundo grecolatino la dará el nombre de Cibeles en Grecia y Magna Mater en Roma. Su ámbito de poder, o sus elementos asociados por decirlo de alguna forma, eran la fertilidad de la tierra, la naturaleza en general –especialmente con montañas, cuevas, y ciertos animales como las abejas y leones.

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Sus símiles más inmediatos serían Gea y Rea en el culto griego, pero podemos encontrar dioses de la Madre Tierra a lo largo de todo el globo, como Pachamama para los incas, Inanna para los sumerios, o Freyja en la mitología nórdica. A este punto cabe destacar que en el mundo antiguo las diosas de la fertilidad solían representar este atributo tanto en el sentido de la fecundidad de las mujeres como de las buenas cosechas.

Los elementos concretos con los que vemos representados a la diosa en la fuente de Cibeles y que nos hacen no dudar de su identidad son dos. Por un lado, está el hecho de estar sobre un carro tirado por dos leones, escena que muestra su superioridad sobre el espectador. Cibeles era mostrada en bastantes representaciones como una “señora de las fieras”, de la forma en que muchos podríais pensar en Artemis rodeada de animales. No obstante, los dos leones podrían tratarse en concreto de Hipómenes y Atalanta, velocistas castigados por Zeus a esta forma feral de los que se apiada Cibeles poniéndolos en su carro.

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Hasta aquí, esta fuente podría ser confundida con Rea si no tuviéramos en cuenta el segundo elemento distintivo de Cibeles: las numerosas piñas que aparecen en la base del monumento. Estas hacen alusión a Attis, el nieto y amante castrado de la diosa que transformó en pino para eludir su muerte. Y es precisamente este mito el que explica la más bestial de las tradiciones del culto a Cibeles: la autocastración de sus fieles golpeando entre dos piedras sus genitales. 

Con este breve resumen dejo apartada esta ubicación y te invito a estar atento a las siguientes publicaciones si el tema te ha interesado. Nuestra próxima parada sera la plaza Cánovas del Castillo, junto al Museo Thyssen#Arte #Cultura Madrid