Del 6 de octubre al 17 de enero, el Museo Thyssen-Bornemisza (Paseo del Prado 8, Planta baja) acogerá ochenta obras (54 pinturas y 26 grabados) del pintor noruego Edvard Munch (1863-1944). Con esta cita se rompen los largos dieciocho años que el autor no visitaba España; oportunidad que hemos de agradecérsela a la generosidad del Museo Munch de Oslo.

Lo único que el espectador podría llegar a echar en falta es a El Grito (1893), obra icónica de este artista de la que hay cuatro versiones y que se prestó por última vez hace quince años. No obstante, en la exposición usted podrá encontrar un grabado de esta misma pintura fechado en 1892.

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Además, no hay que olvidar que Munch es mucho más que El Grito: Munch es 1.800 pinturas y sobre 10.000 grabados, una prolífica producción ininterrumpida desde sus diecisiete años hasta la muerte que gira de forma repetitiva, obsesiva, en torno a temas de carácter universal, temas existenciales. El visitante va a tener la oportunidad de empezar a descubrir este oscuro mundo del noruego a través de la exposición bautizada como Arquetipos.

“Queremos más que una simple fotografía de la naturaleza. No queremos pintar cuadros bonitos para ser colgados en las paredes del salón. Queremos crear, o al menos sentar las bases de un #Arte que le dé algo a la humanidad. Un arte que los atraiga y enganche. Un arte creado de su corazón más íntimo”, dijo el vanguardista pintor que se encaja en el movimiento del expresionismo.

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Esta corriente busca la exaltación de lo que el artista siente, la representación de sus emociones frente a la tradición impresionista de costumbres naturalistas, de interés centrado en la exacta reproducción de un momento a través de los ojos del autor. Y lo que Munch siente es ordenado por el Thyssen en nueve categorías:

  • Melancolía, con obras como Atardecer (1888) y Laura e Inger al Sol (1888).
  • Muerte, con obras como las versiones de La niña enferma (1886-1927).
  • Pánico, con obras como Pánico (1915) o El Grito antes citado.
  • Mujer, con obras como Mujer (1925) o Baile en la orilla (1899-1900).
  • Melodrama, con obras como Asesinato (1906) o Mujer llorando (1909).
  • Amor, con obras como Beso en la orilla bajo la luz de la luna (1914).
  • Nocturnos, con obras como Bajo las estrellas (1900-1905).
  • Vitalismo, con obras como Adán y Eva (1909) o La tormenta (1893).
  • Desnudos, con obras como El artista y la modelo (1919-1921).

Aquellos que quieran acudir a ver al que dijo que “enfermedad, locura y muerte fueron los ángeles negros que velaron mi cuna”, podrán hacerlo de lunes a viernes de 10:00 a 19:00 h, y los sábados hasta las 21:00 h. La tarifa para la exposición temporal son 11 euros, que se quedan en 17 si se desea combinar con la visita a la exposición permanente. También existen tarifas reducidas para grupos, estudiantes, parados y otros colectivos. #Cultura Madrid