Donald Trump firmó este martes una nueva orden donde se elimina las regulaciones al CO2 que había impuesto el ex Presidente Barack Obama. De esta manera se reanuda la explotación del carbón en sectores públicos y, además, no será obligatorio que la Administración Pública calcule el impacto de los gases que provocan el efecto invernadero.

Por otro lado, Donald Trump no anunció la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París firmado en el año 2015 y el cual tiene como finalidad la reducción de los gases que producen el efecto invernadero para prevenir el calentamiento global.

Con esta acción Estados Unidos renuncia a proteger al medio ambiente y empieza a tomar una dirección distinta. Varias personas del mundo del carbón acompañaron al líder de los estadounidenses en la firma de la nueva orden. Con este queda demostrado que cumplió con sus palabra sobre ponerle un final a la guerra del carbón. Aunque las consecuencias que ello conlleva no le importe al mandatario.

Trump sostuvo que esta medida dará nuevos empleos y anticipó la creación de una revolución energética. El final de la guerra del carbón para el mandatario es una forma de fomentar la producción y, sobre todo, es un empuje a la creación de nuevos puestos de trabajo.

El encuentro tuvo lugar en la sala principal de la sede de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) en la ciudad de Washington.

A partir de ahora las empresas del Gobierno Federal no estarán obligadas a tener en cuenta su incidencia en el cambio climático.

El mismo decreto pide revisar los requisitos del Plan de Energía Limpia que Obama impulsó con la finalidad de que el país redujera un 32%, hasta el 2030, las emisiones de carbono de sus centrales eléctricas.

Durante la campaña electoral, Donald Trump, mantuvo una postura firme sobre sacar a EEUU del Acuerdo de París. Mientras que varios miembros de su gabinete están en contra de esta postura y sostienen en seguir formando parte de dicho acuerdo internacional que está a favor de tomar medidas para proteger al medio ambiente.