Desde muy temprano en la mañana del martes 13 de Diciembre, muchas personas se agolparon en las entradas de los distintos bancos para tratar de canjear esos billetes de Bsf 100 que en tan sólo 72 horas pasarán a la historia de la moneda venezolana.

Entre gritos y protestas a quienes intentaron colarse para no aguantar las terribles colas, la gente permaneció, indignada, a las puertas de los bancos y cajeros automáticos de todo el país, donde el mal humor, la impaciencia y la impotencia se notó a flor de piel de quienes tuvieron que aguantar un abuso más del régimen de Nicolás Maduro.

Esta situación, como muchas otras, es inédita en #Venezuela donde traumas como estos nunca se habían vivido; en el año 2008, cuando el fallecido Hugo Chávez también cambió la moneda, la transición fue más organizada y no de la manera tan abrupta y desagradablemente sorpresiva e ilógica como se ha hecho en este momento.

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Es evidente que una decisión como esta, es un reconocimiento a la ineptitud del régimen que una vez más, demuestra lo incapaz que siempre ha sido para llevar a cabo políticas en pro de los ciudadanos y no de sus bolsillos donde ya no les cabe más dinero, y no los simples billetes de Bsf. 100 sino los dólares americanos, los cuales manejan a su antojo y discreción para someter los venezolanos.

Hoy el régimen está feliz, viendo como la gente se somete a sus designios, a su voluntad, dejando de hacer colas para comprar comida y hacerla para deshacerse de esos billetes devaluados que en pocas horas no servirán para nada y que muchos no podrán canjear, ya que no les dará tiempo de hacerlo por las interminables colas que hoy se han observado en todo el país.

Jóvenes, ancianos y niños se ven sometidos hoy a vivir una pesadilla en medio de otras, al tener que desperdiciar su vida haciendo una cola, a merced del régimen de quienes tratar de aprovecharse y en medio del caos, pasan por delante de quien con rabia, pero paciencia hacen su larga cola para hacer lo que régimen quiere y necesita: que se rindan a sus pies para no quedarse con esos billetes de Bsf 100 que no volverán.

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¿Cuántos faltarán a sus trabajos hoy, cuántos dejarán de llevar comida a sus hogares porque sólo les dio tiempo de ir al banco? ¿Cuántos dejarán de producir en un país donde la calidad de vida cada día es inferior? Son 72 horas más de atraso y tiempo perdido, hasta lograr cambiar el último billete de más alta denominación de Venezuela. #ColaEnBancos