Cumplido el primer año de gestión del presidente Mauricio Macri, quien terminó con 12 años de gobiernos kirchneristas, la prioridad fue puesta en resolver los problemas macroeconómicos producidos por, según el oficialismo, “la pesada herencia” dejada por el Frente para la Victoria.

Uno de los temas que más preocupa al macrismo tiene que ver con la inflación. Para el 2015, varias consultoras sostenían que la inflación había disminuido de un 38,5% del 2014 a un 26,7%. El gobierno macrista esperaba que la inflación de 2016 fuera del 25% para todo el año. Sin embargo, para el mes de septiembre ya se había llegado a un acumulado del 31,8%, estimándose en diciembre, para el resto del año, un 40%.

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Esto contrasta con la proyección de un 17% de inflación para el año 2017, un resultado que parece muy difícil alcanzar.

Según las recetas ortodoxas de la economía, la inflación debe combatirse disminuyendo el déficit fiscal para, de esta forma, reducir la emisión monetaria, por más que esto produzca un enfriamiento de la economía y una baja del consumo. Sin embargo, como todas las cifras de #argentina son discutibles, el PRO sostenía que el déficit fiscal del 2015, último año del kirchnerismo, fue del 7% del PBI mientras que el ex Ministro de Economía, Axel Kicillof, contestó que solo fue del 1,9%.

El número más confiable que podríamos establecer es el déficit de 5,4% del PBI de unos 291.660 millones de pesos, perteneciente al informe del Ministerio de Economía en marzo de este año. En base a esto, el oficialismo estimaba alcanzar, para fin del 2016, un déficit de un 4,8%.

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Sin embargo, algunos pronósticos aseguran que a fin de año se llegará al 5% y, sumándole los intereses de la deuda, al 7%. Esto se basa en índices interanuales en donde, por ejemplo, en octubre el déficit primario fue un 136% superior al de octubre del año pasado.

En números concretos, el déficit primario en octubre era de 286.023 millones contra los 116.836 millones del 2015. El objetivo del PRO era terminar el año con un déficit de 378.000 millones pero para algunas consultoras, como Prefinex o Estándar & Poor’s, el déficit final será de 400.000 millones y en 2017 el número seguirá aumentando, más que nada por la reducción de los ingresos en las Cuentas Nacionales.

Este déficit es intentado cubrir con deuda nacional, para evitar la emisión y así el aumento de la inflación. El kirchnerismo había dejado el índice de deuda más bajo de la región en comparación con el PBI. Hacia el fin de su mandato representaba el 41% del total del PBI. Sin embargo, el macrismo, en parte por el pago a los Fondos Buitre y en parte para cubrir el déficit, aumentó esta relación hasta el 52%.

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La situación se agrava a partir del triunfo de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos, cuando la favorita del oficialismo argentino era Hillary Clinton. Este resultado adverso podría suponer el aumento de las tasas de interés, lo que haría que la Argentina, en caso de endeudarse, lo hiciera a un precio mucho más alto que el actual.

El panorama en general del 2016 no fue bueno. Si bien la economía del 2015 no estaba en su mejor momento, las metas propuestas no se cumplieron sino que por el contrario, se dieron resultados totalmente adversos que generan mucha intriga de cómo será el desempeño económico en 2017, con una situación internacional desfavorable y con elecciones legislativas que, de perderlas, pondría en una situación crítica a la coalición #Cambiemos. #Macri