La noticia, que parece sacada del más delirante episodio de una teleserie americana tipo CSI, es completamente real y nos lo contaba Ricardo Mir De Francia, corresponsal de El Periódico de Catalunya en Washington hoy mismo, y aunque a Donald Trump le queda todavía un mes para instalarse en la Casa Blanca, ya empieza a haber algunos fans suyos que se comportan más como fanáticos miembros de una secta que respetables ciudadanos que luchan por la justicia.

Al caso se le ha dado el sobrenombre de “Pizzagate”. Empieza así: este pasado domingo, un bombero voluntario de Carolina del Norte llamado Edgar Welch, de 28 años, dos hijos, coge su coche y a toda velocidad se va hasta Washington. Lleva con él un rifle de asalto.

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Llega ante la pizzería Comet Ping Pong, en uno de los barrios más ricos de la capital. Welch entra en el local, busca pasillos secretos, niños secuestrados y pederastas, y empieza a disparar. No hiere a nadie y es detenido por la Policía.

Luego, el diario Washington Post indagó en la actitud de Welch y resultó ser que se creyó una de esas teorías conspiratorias que los fanáticos de Donald Trump, tanto en Internet como en medios de comunicación, iban vertiendo contra #Hillary Clinton y contra su jefe de campaña, John Podesta: que ella era la jefa de una Red de pedofilia y que a él le gustaban las prácticas satánicas. Y decidió ir él mismo a “investigar” el “Pizzagate”, al más puro estilo Charles Bronson. Quien más cuenta estas rocambolescas historias es Alex Jones, locutor de radio que deja a Jiménez Losantos y Tertsch como a corderitos, y al cual Trump, entrevistado muchas veces por él, tiene en un altar.

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“Cuando pienso sobre los niños que Clinton ha asesinado personalmente, troceándolos y violándolos, pierdo todo el miedo para enfrentarme a ella”, dijo Jones en un vídeo colgado en YouTube con más de 500.000 visitas. El inefable locutor llegó a acusar a Obama de que la matanza de niños en la escuela de Sandy Hook fue “falsa”, entre otras barbaridades. Luego, si Welch sabía que Podesta comía en Comet Ping Pong, era por los famosos e-mails desvelados por Wikileaks.

Además, hubo alguien que escribió poco después en Twitter este texto: “Todo apunta a una red de pedofilia y Hillary Clinton está en el centro”. Alex Jones se hizo eco, y la mente calenturienta de Welch empezó a diseñar su plan justiciero. Mientras, como la pizzería recibió críticas por querer poner mesas en la calle por temor a “violaciones y asesinatos”, pese a ser un barrio tranquilo, la historia llegó a su cénit: llamadas telefónicas extrañas con amenazas. Luego, el resto.

Para rematarlo, Michael Flynn Jr., hijo del asesor de Seguridad Nacional elegido por Trump, difundió la historia en Internet. Lejos de disculparse, alardeó de ella: “Hasta que se demuestre que el ‘Pizzagate’ es falso, seguirá siendo una noticia. La izquierda parece olvidar los emails de Podesta y las muchas ‘coincidencias’ que muestran”. Ante la indignación en su contra general, el equipo de transición del magnate ha decidido despedirlo fulminantemente.

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Muchos creen que no por vergüenza, sino por que Flynn Jr. les deja en evidencia. #Pederastia #Donald Trump