En Internet, y más en las Redes Sociales y Foros, vemos cada día a millones de personas que con páginas o muros, sea con nombre y apellidos auténticos o con pseudónimos, sea con su foto auténtica u otra falsa, emiten cientos de insultos y ataques vejatorios a quienes no piensan como ellos. No nos referimos esta vez a los miembros del Govern catalán que quieren la independencia, o a los refugiados que huyen de guerras que destruyen sus hogares. Es algo más insólito, pero que al diario que ha decidido actuar así le honra.

Nos lo contaba Mathieu De Taillac, corresponsal en España del diario conservador francés Le Figaro, en su página de Twitter, donde escribe en francés y español.

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El pasado miércoles 23 noviembre escribía esto: “La redacción de este diario regional, harta de recibir comentarios homófobos en su web, los publica en papel con nombre, apellido y avatar”. El diario aludido es el belga L’Union-L’Ardennais, publicado en francés, y también en su Twitter, reproduce la foto de una de sus portadas, que ha sido compartida unas 2.000 ocasiones y más de 1.200 le han dado al “me gusta”.

Dicha portada dice, en grandes titulares: “2016, la homosexualidad molesta siempre”. En el subtitulo dice: “Dos hombres que se besan y la ‘Toile’ que se besa. Proposiciones homófobas, dobles sentidos humillantes, insultos… ¡Ya basta! La redacción ha decidido ponerse en marcha y exponer en estas columnas los lamentables comentarios que han contaminado nuestra web”. En Twitter lo resumen con: “He aquí nuestro Muro de la Vergüenza”, parafraseando al famoso Muro que Donald Trump quiere construir entre su país y México, aunque el que alude el diario es metafórico, pero igual de humillante.

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Se ven los nombres y fotos de muchos de los internautas que han escrito en los foros de su web, concretamente los que hayan publicado poniendo su foto. Los primeros aludidos responden a los nombres de Negro Youn (sic), Younes Shibane, Joffrey Suquet o Arsen Arsen Orsenfou, de los cuales destacan frases insultantes y de mal gusto contra los homosexuales y lesbianas que algunas rozan incluso la apología de la violación, tanto masculina como femenina.

La loable iniciativa del diario recibió opiniones en favor y en contra en Twitter: “Excelente iniciativa. La vergüenza debe cambiar de escenario”. Otros preguntaban: “¿Por qué vuestro artículo no está firmado? ¿Vuestros periodistas no lo asumen?”. La redacción aclara que sí, que es un escrito colectivo. Otros lo critican diciendo: “¿En qué ley pone que se puedan publicar nombres?”, y otros llegan a la demagogia: “Habéis olvidado preguntar a los inmigrantes sobre qué les parece la homosexualidad”, cayendo en el tópico de los musulmanes homófobos, u otro del mismo estilo demagogo aludía a “la izquierda”, “pensamiento único” o “pronto llegará el gulag”. #Bélgica #homofobia #Prensa