Ahora que todo el planeta ha digerido por fin la victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos, se inicia un nuevo periodo: el del análisis.

En #España se contempla este nuevo panorama con cierta preocupación, tanto por las consecuencias a nivel mundial como a nivel nacional.

Muchos se preguntan: ¿va a ser más complicado ahora viajar a Estados Unidos? Los turistas y viajeros no tienen en principio porqué preocuparse. Es de esperar un endurecimiento en las políticas migratorias, aunque de momento no afectarían a los ciudadanos de países miembros de la Unión Europea.

La verdadera incertidumbre se halla en el ámbito político y económico.

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Si bien es cierto que en el tablero geoestratégico internacional la importancia de nuestro país es muy limitada, el impacto económico de las nuevas políticas anunciadas por #Trump sería de gran alcance.

Consecuencias económicas

Bajo el lema de America First, Trump enarboló durante la campaña la bandera del proteccionismo económico. Si finalmente convierte sus promesas en realidad, asistiremos a un endurecimiento de la política arancelaria estadounidense, lo cual causaría un grave perjuicio a las exportaciones españolas a este país.

Por otra parte, desaparecería de la agenda presidencial el polémico TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership), contra el que se han levantado muchas voces en Europa, sobre todo desde la izquierda, por lo que este tratado supone de sumisión a las reglas del juego impuestas por las grandes empresas.

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El asunto de las bases de la OTAN

Casi inmediatamente después de saberse que Trump sería el nuevo inquilino de la casa Blanca se puso sobre la mesa el tema de las bases militares de la OTAN en suelo español: Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz).

El plan del nuevo presidente es modificar el papel de Estados Unidos dentro de la Alianza Atlántica, obligando a sus socios a una mayor implicación económica. En otras palabras: que cada estado asuma su parte en los gastos derivados del mantenimiento de la colosal maquinaria militar de la OTAN.

De momento no hay nada claro, aunque se han sugerido todo tipo de escenarios: desde el desmantelamiento de las bases (muy improbable) hasta la gestión de las mismas con personal y empresas cien por cien estadounidenses, lo cual sería una pésima noticia para muchos trabajadores andaluces que viven, directa o indirectamente, de la actividad que se lleva a cabo en dichas bases militares.