Dentro de una ola de desinformación sin precedentes, los medios de comunicación vuelcan todos sus esfuerzos en desacreditar al presidente electo de los Estados Unidos #Donald Trump. Como ya hemos dicho en otros artículos, no es el perfil de mejor presidente para cualquier nación que se llame libre, pero es el presidente que los votantes han decidido que gobierne su país durante cuatro años.

Dentro de su alocada campaña electoral, llena de curvas en las intenciones de votos, el candidato Trump utilizó todos los medios a su alcance para ser el más llamativo de todos sus rivales. Una de esas alocadas propuestas fue la construcción de un #muro de separación entre los Estados Unidos de América y el estado de México.

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Entendemos que Trump es un tipo bien informado, que tiene un gabinete que lo asesora en todo momento y que maneja más información que un hombre de la calle. La existencia del muro que él mismo prometió construir data de mediados de los años noventa, más exactamente del año 94. Este muro fue construido en la presidencia de Bill Clinton, en el marco de su operación Guardián, que pretendía hacer la frontera con México infranqueable para la entrada de inmigrantes ilegales.

La construcción de este muro de contención se prolongó durante muchos años, incluso en otras presidencias diferentes. En el año 2005 se otorgó al Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos la facultad de renunciar a las leyes ambientales y así acelerar la construcción del muro. Como pueden comprobar es una obra faraónica, nada que ver con una simple construcción.

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La política de inmigración de los Estados Unidos también siempre ha sido muy ambigua en referencia a la entrada de inmigrantes en su territorio. La administración Obama triplicó las deportaciones de inmigrantes ilegales, pero en las ultimas décadas este flujo de inmigrantes fue utilizado como mano de obra barata, que es indispensable para el crecimiento de la propia economía de muchos de los estados sureños.

Entendemos que Trump no va a construir un muro que ya existe, entendemos que lo modificará, lo pintará de otro color, pero ese muro lleva el nombre de Clinton grabado. Los ataques demagógicos y populistas de los medios de comunicación en contra de Trump son infundados en muchos aspectos. El mismo Trump basó su campaña en esa atención mediática y ahora paga por ello, pero en ese pago también estamos involucrados los ciudadanos, que vemos como temas importantes de la política nacional española quedan relegados al olvido tras una enorme cortina de humo llamada Trump. #mexico