La victoria del multimillonario Donald #Trump en las #Elecciones del pasado martes sigue teniendo numerosas repercusiones, tanto a nivel nacional, como internacional.

A nivel nacional, Hillary Clinton, y el Partido Demócrata en líneas generales ha tardado más de un día en salir a la palestra para aceptar su derrota. El presidente saliente, Barack Obama, en cambio sí ha reaccionado elegantemente, felicitando al vencedor de las elecciones y ofreciendo su ayuda.

En la calle, miles de manifestantes protestan contra el que será nuevo presidente de #EEUU a partir del 1 de enero. En algunos estados, como California se ha empezado a desarrollar una curiosa iniciativa que propone la salida del estado de la costa occidental si Trump es finalmente investido presidente (ya lo es, de facto) y si lleva a la práctica alguna de las medidas anunciadas durante la campaña.

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Esta campaña está teniendo una enorme repercusión en Twitter bajo el nombre de #CaliExit

Michael Moore llama a la resistencia

El conocido cineasta Michael Moore, que ya predijo la victoria de Trump, y las razones que la motivarían, ha hecho un llamamiento en las redes sociales para que la sociedad reaccione y se oponga a las excentricidades del nuevo presidente y exponga su indignación ante las medidas que sean abusivas para las clases bajas y trabajadoras de la sociedad norteamericana..

“Fight, resist, obstruct Trump” ese es el mensaje literal que lanza el director, entre otros, de Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11 a los sectores demócratas y “progresistas” de EEUU, mientras organizaciones como el racista y supremacista blanco Klu Klux Klan se atribuyen buena parte del éxito electoral del excéntrico multimillonario, y la Asociación Nacional del Rifle se felicita porque EEUU va a tener un presidente claramente “proarmas”.

Una consecuencia de muchas situaciones creadas en los últimos años

La situación en EEUU, tras la victoria de Trump, parece revelar los síntomas de algo que ya llevaba germinando en la sociedad norteamericana durante años.

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Las políticas progresistas de Obama, como por ejemplo el programa de salud Obamacare, ha creado una gran reacción en los sectores más conservadores, que no son precisamente minoritarios en EEUU, y estos han votado en masa al candidato republicano.

Por otra parte, la liberalización del mercado laboral, y la deslocalización de miles de empresas estadounidenses a países emergentes (y con escasa legislación laboral, hay que decirlo) como China, India o Bangladesh ha causado un enorme descontento en la mayoría de las clases trabajadoras estadounidenses que, tras la derrota del candidato Bernie Sanders, que podía haber capitalizado ese descontento en favor del Partido Demócrata, optaron por votar a Trump.

La causa del auge de los partidos nacionalistas y xenófobos

A nivel internacional, salvo en España, que ha optado por el continuísmo, muchos países con la población desesperada por la crisis económica, que no termina de acabar, verbigracia, y por el auge de un neoliberalismo privatizador y supresor de derechos laborales, promocionado y aupado por la gran mayoría de los medios de comunicación, ha encontrado en los llamados partidos “radicales” y “populistas” una vía de escape a sus problemas.

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Partidos como UKIP en Gran Bretaña, han conseguido sacar a Reino Unido de la UE. Otros, como el FN de Marine Le Pen, encabeza las encuestas en Francia. La AFD gana adeptos entre las clases obreras descontentas en Alemania. Syriza, aunque ha sido neutralizado, sigue gobernando en Grecia, donde también existen el filonazi Amanecer Dorado y el comunista KKE, que empiezan a ganar fuerza también en las encuestas. En Hungría gobierna el racista y xenófobo Viktor Orban.

Desgraciadamente, muchos de esos partidos tienen una ideología profundamente nacionalista y xenófoba, y su auge tiene una explicación en la situación geopolítica actual y en la desmoralización, y en ocasiones excesiva “bohomía” de las izquierdas políticas.