La madrugada del pasado 9 de noviembre, los estadounidenses no pegaron ojo esperando los resultados de la votación que designaría al nuevo presidente de Los #Estados Unidos en medio de un aire electrizante. La lucha descarnada entre la demócrata Hillary Clinton (Chicago, 1947) y Donald Trump (Nueva York, 1946) en una de las campañas más cinematográficas, agresivas y descalificadoras que se recuerden, dio finalmente el salón oval al empresario inmobiliario Donald Trump.

Si bien durante gran parte de la campaña los sondeos, analistas y medios de comunicación daban la victoria a la ex secretaria de Estado con un escaso margen sobre Trump, las últimas 48 horas fueron decisivas para cambiar todo el panorama.

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Ha sido la misma Clinton quien este viernes ha apuntado con el dedo y culpado de su derrota a James Comey, director del FBI. El republicano envió 11 días antes de las #Elecciones una carta al Congreso de los Estados Unidos anunciando nuevas pesquisas en la investigación sobre un servidor de correo electrónico que la ex primera dama usó mientras fue secretaria de Estado entre 2009 y 2013.

Dos días antes de las elecciones, el pasado 6 de noviembre, Comey informó que no encontró evidencias que incriminaran a la demócrata en el análisis de ese nuevo lote de correos electrónicos. Sin embargo, el "caso Comey" fue decisivo para el cambio en los resultados, sumados a otros factores y también al joven electorado del revolucionario Bernie Sanders que no asistió a votar a las urnas.

Sin duda, la elección de Donald Trump fue un voto de castigo a las recientes administraciones demócratas, quienes se empeñaron en gobernar para Naciones Unidas en sus conflictos internacionales antes que para el propio Estados Unidos, donde la población del centro del país se ha visto más afectada económicamente frente a los Estados de ambas costas, acostumbrados al mercado de los servicios.

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Asimismo, un escarmiento al establishment y a la clase política tradicional norteamericana de la cual Trump atacó en cada oportunidad que tuvo.

Otra clave para entender la derrota de Clinton es el hecho de que sea mujer, que ante la misoginia de Donald Trump, abre la pregunta si acaso Estados Unidos está preparado para que una mujer ocupe un salón principal en la casa blanca emblemáticamente masculino. #Hillary Clinton