En el año 2010 la FIFA eligió Qatar como el país en el que celebrar el Mundial de fútbol de 2022. La decisión no estuvo exenta de polémica -de hecho, tiempo después Joseph Blatter dimitiría como presidente del más alto organismo del fútbol mundial-.

Desde que el país del golfo Pérsico se supo organizador del evento, rápidamente se embarcó en mastodónticos proyectos para construir nuevos estadios y remodelar algunos otros. Sin embargo, el modus operandi que están siguiendo para erigir las infraestructuras planteadas se aleja sobremanera de lo procedente. Las condiciones en que viven y trabajan los obreros son infrahumanas, y organizaciones como Amnistía #Internacional no han tardado en denunciar los abusos que se están cometiendo.

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Amnistía Internacional expone que en 2015 encontró hasta 100 obreros inmigrantes que eran explotados mientras trabajaban en las obras de remodelación del Estadio Internacional Jalifa. Es preciso aclarar que 9 de cada 10 trabajadores que actúan como mano de obra en la construcción de los estadios son inmigrantes procedentes del sur de Asia.

A esos obreros reclutados de países como Bangladés, Nepal o India se les prometen unas condiciones laborales mejorar a las que hay en sus países de origen, pero al llegar a Qatar la situación no es tal. De hecho, los trabajadores llegados a Qatar viven en condiciones miserables. "Mi vida aquí es como una prisión. El trabajo es duro, permanecemos muchas horas a pleno sol. Cuando por primera vez me quejé de esta situación, poco después de llegar a Qatar, los responsables me dijeron que podía continuar protestando pero que aquello traería consecuencias.

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Insistieron en que si quería permanecer en Qatar debía estar callado y continuar trabajando", cuenta un trabajador a Amnistía Internacional.

Según reporta AI, muchos de los obreros inmigrantes afirman que los términos y condiciones de su trabajo cambiaron al llegar al Qatar, siendo muy diferentes a los prometidos cuando fueron reclutados en sus países de origen. A algunos se les llega a quitar el pasaporte. Sorprende saber que de los 234 entrevistados por Amnistía, todos excepto 6 revelan que nada más llegar al país del Golfo fueron informados de que sus salarios serían más bajos de lo inicialmente acordado.

Pese a lo comentado, desde Doha no se está actuando en pro de los derechos de los trabajadores, puesto que son sus leyes, principalmente, las que favorecen la explotación de los obreros. En cualquier caso, ni siquiera la FIFA parece estar dispuesta a poner freno a esta situación. Es más, la Confederación Holandesa de Sindicatos presentó en octubre una demanda contra la propia FIFA por complicidad en la explotación de un trabajador bangladesí. Según la denuncia, los obreros "están sometidos a condiciones laborales inhumanas cercanas a las esclavitud". #Qatar2022 #Mundial de Qatar