La elección de  Barack Obama como presidente de #Estados Unidos en 2009 produjo una ola de esperanza a nivel internacional. En Occidente aplaudieron su triunfo, pues supuso el ideal de la lucha contra el racismo, la homofobia o la contaminación. Para África suponía la esperanza de una nueva era de representación y de lucha contra las desigualdades.

Barack Obama ha clamado durante su mandato la necesidad de llevar a cabo reformas como la promoción de un comercio justo con los países africanos, afirmando que estos no pueden valerse únicamente con ayudas al desarrollo. Pero, ¿ha llevado a cabo en la práctica lo que ha predicado con su teoría todos estos años? En 2014, la base de las importaciones estadounidenses desde países africanos (entre el 60% y el 75%) tenían su base en las materias primas, especialmente en el petróleo. 

Power Africa fue una iniciativa estadounidense que pretendía facilitar el acceso a la electricidad para las familias africanas.

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Si atendemos a los resultados, podríamos calificarla como un fracaso; de los 30.000 megavatios que quería generar, únicamente ha generado 4.000.

El papel de la Administración norteamericana va ser recordado por las expectativas desvanecidas de los africanos hacia Obama. Puede que en estos casi ocho años de gobierno en EEUU se haya llevado a cabo un discurso defensor de los derechos humanos, del comercio justo o que se haya afirmado el poderío interno de la región. Pero es difícil hablar de comercio justo cuando uno de los grandes negocios entre ambos continentes es el comercio de armas.

En EEUU se ha mantenido la visión de política exterior creada por George W. Bush tras los atentados de 2001. Esta política está basada en la llamada guerra contra el terrorismo. Lo que antes eran considerados países pobres en África pasaron a ser países cuna de terroristas y, consecuentemente, peligrosos para la seguridad y la paz internacionales.

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En los últimos años, el número de tropas estadounidenses en la región han crecido significativamente con el objetivo de plantarle cara al terrorismo internacional.

Las esperanzas depositadas en Obama se han desvanecido con el paso de los años. Además está comenzando a crecer un sentimiento de rechazo hacia las instituciones occidentales. Tras el anuncio de retirada de la Corte Penal Internacional por parte de Burundi, Gambia y Sudáfrica, otra serie de países como Kenia o Namibia han decidido ponerse también de su lado.

Otro aspecto que EEUU debe enfrentar actualmente es la emergencia de China en África. El país asiático está llevando a cabo un gran número de inversiones en infraestructuras que, aunque no ayude directamente a la población, está fomentando  una visión muy positiva de África hacia China. Para el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, el acercamiento a China constituye una de las principales prioridades nacionales para el futuro. Los dirigentes de los países africanos parecen fiarse más de una gran potencia capitalista del Este que de un Occidente marchitado por largas décadas de colonialismo y explotación.  #África