A pesar de las encuestas y de la guerra sucia durante la larga campaña electoral entre Donald Trump y Hillary Clinton, la anti política ganó y la Secretaria de Estado se quedó con el amargo sabor de la derrota, después de que se sentía la ganadora de la contienda hasta escasas horas antes del veredicto final.

Las casas de bolsa se desplomaron, el peso mexicano se devaluó, estas fueron dos de las consecuencias inmediatas de la victoria de Trump, pero el pueblo americano decidió darle la mano a este candidato populista quien prometió hacer un muro entre #Estados Unidos y México, apelando al orgullo americano de esos conservadores que se han sentido invadidos por los latinos durante mucho tiempo.

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Basta saber si #Donald Trump cumplirá todas sus ofertas de campaña, aunque los entendidos en la materia esperan que sus palabras sólo hayan sido promesas de campaña y que no se hagan realidad a la hora de asumir el mando el 20 de enero del 2017.

La gente se pregunta ahora cómo quedarán esas mujeres quienes apoyadas por Clinton dieron sus testimonios de abuso por el hoy elegido Presidente de los Estados Unidos. Cuál será el apoyo que les brindará la ex Primera Dama y hoy ex candidata presidencial, a la venezolana Alicia Machado si Donald Trump decide volver a ir en contra de ella en su calidad de Presidente.

Con esta victoria de Donald Trump, la mitad del país está en su contra y a pesar de que su primer discurso como candidato elegido fue conciliador, hay experiencias de que estas actitudes no se mantienen en el tiempo y si muchos norteamericanos le dieron su voto, fue precisamente por su manera desafiante y directa de decir las cosas y su tono muchas veces racista y populista.

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El futuro no tarda en llegar y pronto dirá si los estadounidenses acertaron o se equivocaron al elegir a una persona que sólo ha tenido dinero y poder, pero no una carrera política para encarar todos los desafíos que conlleva el ser el Presidente de la nación más poderosa del mundo.

Ya Trump podrá demostrar su capacidad de lidiar con el mundo, con los buenos y los malos, pero sobre todo con esos ciudadanos quienes hoy han puesto en sus manos la esperanza de un mejor futuro en la persona que les ha prometido convertir a su país en algo diferente de lo que Obama hizo durante 8 años y quien se va con un buen porcentaje de popularidad.