#Donald Trump ha salido victorioso de unos comicios estadounidenses en los que el mundo sólo veía una ganadora: #Hillary Clinton. El caos y la anarquía se han apoderado de las principales ciudades norteamericanas, el muro fronterizo con México ha sido construido en cuestión de horas durante la madrugada, los perros de la guerra han sido liberados y el Ku Klux Klan comienza a reclutar nuevos miembros.

¿O no?

Todos esperábamos una aplastante victoria de Clinton, que podía haber llegado a ser la primera presidenta de los Estados Unidos, frente al fascismo y la locura de Donald Trump, pero 2016 ha sido un año electoral con múltiples sorpresas, desde el brexit hasta el no de colombia a la paz, pasando por la victoria de Mariano Rajoy.

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La cuestión es que millones de personas en el mundo aguardan con temor el comienzo de la legislatura del magnate estadounidense, sin reparar en apenas en pensar, por un momento, por qué ha sucedido esto y qué va a pasar ahora.

¿Por qué ha ganado Donald Trump las elecciones de EE UU?

Por un lado, porque Trump representa la ruptura con las políticas anteriores del presidente Barack Obama, cuyo mandato se resume en ser el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos. También representa el escudo frente a la creciente amenaza del terrorismo islámico, y el espíritu americano de la vieja escuela. Make America Great Again, era su lema. Poco más tuvo que hacer pues este eslogan representa lo que muchos norteamericanos querían: Volver a la América de los viejos tiempos, cuando las armas estaban en casa, el trabajo era prácticamente un excedente y los estadounidenses se sentían seguros y protegidos.

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Pero claro, hay una enorme diferencia entre la América de hace cincuenta o sesenta años y la actual, y es que el resto del mundo empieza a estar harto del intervencionismo global americano, por lo que el nivel de seguridad de Estados Unidos es más vulnerable a ataques de muchos más países que antaño.

Por otro lado, el señor Trump no ha tenido que esforzarse demasiado en la carrera presidencial: entre los múltiples escándalos de los e-mails de Hillary Clinton, Wikileaks, la financiación del Daesh, y que el único cambio que representaba esta señora respecto a las políticas anteriores es que en la Casa Blanca en lugar de un afroamericano habría una mujer. Que una mujer sea la presidenta de los Estados Unidos sería algo maravilloso y sentaría un precedente; pero esa mujer no podía ser Hillary Clinton, y América lo sabe.

El problema es el sistema bipartidista estadounidense, que ha cegado a todo el mundo entre el malo de Trump, y Hillary ´´malmenor´´ Clinton.

Nadie ha reparado en el tercer candidato, en este caso Gary Johnson, del Partido Libertario, o de Jill Stein, del Partido Verde.

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Michael Moore ya expuso sus 5 razones por las que Donald Trump será presidente de EE UU, y es que muchos sectores de la clase obrera lo han visto como un aliado, puesto que su situación con los demócratas no ha mejorado en ocho años, es un hombre blanco heterosexual, que aunque esto no debería de ser relevante a estas alturas del siglo XXI, lo es; la idea de que Clinton gane las #Elecciones presidenciales es algo que a nadie le entusiasma (de hecho la mayoría de sus votantes han optado por ella para intentar frenar a Trump). Los seguidores de Bernie Sanders, en su mayoría han votado al Partido Verde de Jill Stein ( y con razón, puesto que las diferencias entre Sanders y Clinton son abismales), entre otras razones.

¿Existirá alguna diferencia notable entre Obama y Trump para el resto del planeta?

A grandes rasgos, definitivamente no. Las políticas de medio ambiente se resentirán, así como la xenofobia aumentará considerablemente. Trump propone limitar la inmigración y vetar a los musulmanes y liberalizar el uso de armas por parte de la población civil. Pero Siria seguirá bombardeada y a nivel internacional no van a haber grandes cambios.