El presidente turco, Recep Tayyip #Erdogan, ha dado una muestra más de sus políticas nacionalistas. En su defensa de Turquía como miembro valido para entrar como socio en la UE, ha reaccionado con tono amenazante a la nueva postura de la Unión con su país.

Este mismo jueves se ha realizado en Bruselas una votación en la que ponen en suspensión las negociaciones con #Turquía sobre su entrada en la UE. La noticia ha sentado muy mal al gobierno turco. Erdogan se muestra firme ante el distanciamiento de occidente, pero sus métodos siguen siendo los mismos que caracterizan sus políticas. La reacción del presidente turco es amenazante, no duda en enviar un mensaje tajante a la UE.

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Como no podía ser de otra manera, la utilización de los #Refugiados ha sido la fórmula elegida por Erdogan, que nunca se ha mostrado como un defensor de los derechos humanos. La suspensión fijada desde la UE, pone en funcionamiento la propaganda turca, ni mas ni menos la amenaza de apertura de puertas y la entrada masiva de inmigrantes al sur del continente Europeo. Esta nueva avalancha, que realmente nunca se ha detenido, pero se puede ver agravada, tendría un resultado devastador sobre la debilitada Unión. Recordemos que el problema de los refugiados es determinante para entender las tensiones, que están llevando a la crisis de identidad de la propia UE.

El gobierno turco fue receptivo a la hora de recibir dinero por servir como muro de contención del sur de Europa. Esta vergonzosa decisión de la UE, de pagar a un personaje tan oscuro como Erdogan, para hacer el trabajo que ellos mismos no quieren, por el coste ético que acarrearía.

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Erdogan esta marcado por una forma de gobernar, no solo poco democrática, sino se puede decir que abiertamente autoritaria. Persecución de la oposición, purgas en el aparato del estado, detención de periodistas e incluso cortes en las señales de medios de comunicación, eso es lo que caracteriza al presidente turco.

Estas relaciones peligrosas son las que realmente constituyen una carga en la propia existencia moral de la UE, y son ademas una fuente de tensiones a la hora de justificar la misma política exterior de Europa. No existen garantías de que el dinero entregado vergonzosamente a Erdogan, sirva para pagar los gastos de mantener humanamente a los refugiados que llegan de oriente, sino para armar y fortalecer los sistemas de seguridad del régimen turco.

La vergüenza de Europa, ahora mismo se pone en su contra. La amenaza de Erdogan utilizando a los refugiados como arma, es lo mismo que muchos políticos europeos han hecho para ganar votos, la fácil demagogia con gentes que huyen de situaciones creadas por occidente, representa un problema que siempre se vuelve en contra de los responsables.