Victoria del partido republicano; victoria para Donald Trump; victoria de los magnates; derrota del pueblo. La ignorancia se alza con el trofeo de la Casa Blanca. El país puntero del mundo deja la organización del planeta en manos de un hombre que jamás estudió #Política, con cero experiencia en el campo y que basó su campaña en la publicidad, el odio y el egoísmo.

En ningún momento Donald Trump ha sido capaz de exponer argumentos para ser votado, más bien lo contrario. La prensa le ha tirado piedras y ha hecho todo lo posible para acabar con él, pero ha sido imposible que el tercer poder cambiase el rumbo del temido augurio.

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La prensa ha hecho un flaco favor a Hillary sin darse cuenta: al no decir casi nada de sus políticas, los comentarios que nos han llegado sobre los demócratas han sido difamaciones o filtraciones desfavorables constantes por parte de sus rivales republicanos que mancillaban la imagen demócrata. Incluso ha pasado desapercibida la posibilidad de tener por primera vez en la historia de #Estados Unidos una presidenta mujer.

Los republicanos realizaron una campaña que proclamaba SUS verdades, basadas en el individuo, nunca en un sentido global o popular. Estados Unidos, el país que proclama la libertad individual a los cuatro vientos, olvida la unión que debería hacer la sociedad. Con Trump en el poder, la “bonita” imagen que muestra el país al exterior queda totalmente ridiculizada, y la concepción de un país con ideas de primer mundo se convierten en pura palabrería.

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Estados Unidos retrocede considerablemente porque una mayoría lo ha querido. El racismo, la xenofobia, la misoginia, el machismo, la homofobia, el odio, todo esto ha vencido. Simplemente porque a la gente le importa un comino los demás. Los valores humanos se resienten y también la mismísima naturaleza, inmersa en un cambio climático que los republicanos se niegan a afirmar de su existencia.

Con Hillary quizá nadie veía felicidad, prosperidad y unión mundial, pero había la garantía de tener a alguien con experiencia y conocimiento políticos. Si bien es cierto que Clinton posee varias manchas en su currículum, Trump sale campeón (otra vez) por paliza en este aspecto.

Pero igualmente, aunque hemos visto mucha campaña difamatoria por parte republicana, fueron los mismos demócratas los que se torpedearon. Durante las primarias, Bernie Sanders ganó hasta en 23 estados, pero una conspiración dentro del propio partido aniquiló a Sanders y le puso la alfombra roja a Hillary Clinton. Más tarde, estudios estadísticos aseguraron que en un enfrentamiento de Donald Trump contra Sanders, Bernie ganaría; pero que si Hillary era la contrincante, la victoria se antojaba muy complicada.

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Los demócratas pulsaron el botón del suicidio.

Los resultados reflejan el fin de la idea de que la cultura a seguir es la estadounidense; de que el país ejemplar es ese situado entre México y Canadá. USA puede tener el poder económico, pero no poseer los valores sociales y humanos, aquellos valores que lleven a las personas a la felicidad individual y colectiva al mismo tiempo, y obviamente, a la paz mundial. El sueño americano cae en picado desde su ilusorio rascacielos paradisíaco. Se despide. Se desvanece. #Elecciones