Nada refleja mejor nuestros temores sobre el borroso futuro que acongoja a México el día de hoy. Citando a uno de nuestros más notables ex presidentes, Don Porfirio Díaz, "Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de #Estados Unidos", una frase que ha dibujado y condenado de manera aparentemente perpetua nuestro futuro y nuestra co-dependencia con los vecinos del norte. 

Por años; los acontecimientos políticos, económicos y sociales de Estados Unidos han repercutido en el comportamiento y la estabilidad de toda una nación. Una nación más grande en tamaño, en recursos naturales y en habitantes que muchas de las grandes potencias europeas, pero una nación temerosa y poco auto-consciente de su propio potencial; como una novia hermosa e inteligente, pero acostumbrada al maltrato y a desvalorizarse, así es México.

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El problema real de las #Elecciones de nuestros vecinos del norte, va más allá de lo que en realidad pueda ocurrir, está basado en expectativas y las expectativas son las mejores herramientas para hacer flanquear cualquier frente o teoría. El problema de los "si..." es que siguen siendo inciertas verdades a medias que nos causan temor y nos hacen actuar impulsivamente para evitar el peor de los horrores.

Siendo realistas y mirando en retrospectiva, hemos pasado por distintas situaciones históricas que nos han puesto en situaciones peculiares que han revolcado a nuestro país una y otra vez; sin embargo, muchas - por no decir la mayoría de las veces- han sido causa de nuestros mismos gobernantes, de nuestras empresas y nuestras reacciones temerosas y poco auto-confiadas. Dejamos todo al exterior para tener a quién culpar cuando las cosas salgan mal (bajo un falso estatuto de ingenuidad con palabras de "si todo sale bien").

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Gane quién gane la elección del día de hoy generará miles de implicaciones a nivel internacional, implicaciones financieras, estratégicas y que pueden o no beneficiar a algunos cuantos; a otros tantos los tiene sin tanto cuidado "un peine de oro menos" y serán morbosos observadores del caos que crearán las expectativas en personas que aparentarán ser gallinas sin cabeza mientras la pequeña cantidad de votos deciden el futuro del universo.

Trump, con todo y las profundas frases que le toman por lo menos cinco minutos de preparación, dice que construirá un muro patrocinado por el buen país México, ignorando las demás cosas que ya paga México y que están totalmente ligadas a Estados Unidos y su economía gracias a los principales tratados internacionales, al capital principalmente norteamericano y al origen de las empresas que son las que realmente gobiernan en México. No podemos olvidar tampoco, bajo la premisa de este ganador, que Trump traerá probablemente el "orgullo norteamericano" de vuelta al auge, ¿cuándo desapareció?, si sabemos que desde tiempos del Destino Manifiesto esa nación es la esperanza del resto del mundo.

Por otro lado, cambiemos el color del mundo si gana Hillary la "Reina del caos", un discurso más cuidado, más experiencia diplomática y una gran trayectoria cuyo impacto, históricamente probado, será mucho más internacional.

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Las acciones y las posturas adoptadas en torno a Siria o a China, pensando más a futuro. Es posible ver, o deducir de su discurso que la política exterior adoptada y las acciones que considera más aptas siempre están orientadas a servir los mejores intereses de Estados Unidos, ¿a costa de qué señora Clinton? Es lo de menos.

En conclusión solo podemos esperar, esperar e imaginar las posibles implicaciones de cada variable. Pero no olvidemos que las suposiciones y las expectativas pueden ser nuestros peores enemigos. En cuanto a México, solo somos una pequeña parte de la ecuación, ya somos servidores a los intereses de Estados Unidos y del sueño americano desde tiempo atrás. #mexico