#Donald Trump, presidente electo de los #Estados Unidos, ha utilizado la red social Twitter para asegurar que no hay ninguna desorganización en el proceso de transición a la Casa Blanca y que, los nombres de los miembros de su futuro gabinete, a los que ha llamado finalistas, sólo son conocidos por él mismo.

Al parecer las cosas no son tan sencillas como Trump trata de presentar. Algunos altos cargos han debido dejar sus funciones, por cuestiones relacionadas con la influencia de la familia presidencial, que produce presiones inesperadas sobre el electo estadounidense.

El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, fue desplazado como jefe del equipo de transición por el electo vicepresidente Mike Pence.

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Todo indica que Jared Kushner, yerno de Trump, tuvo mucho que ver con este hecho, ya que su relación con Christie distaba de ser amigable. Según publicó el New York Times, el desplazamiento de sus funciones, de allegados al gobernador de Nueva Jersey, entre los que se encuentra Matthew Freedman, que formaba parte del grupo asignado a la Seguridad Nacional, tiene el mismo origen. Una vieja historia que se remonta al año 2004, relaciona al entonces fiscal de Nueva Jersey, Chris Christie, con el padre de Kushner, que se vio involucrado en una causa por evasión de impuestos junto con contribuciones ilegales a campañas y, otros cargos terminaron llevándolo a prisión de la mano del fiscal del estado.

Por otra parte, las discrepancias y los mutuos desagrados entre Donald Trump y parte del establishment republicano han vuelto a la superficie en este complicado período postelectoral.

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El otro asesor del Departamento de Estado, Eliot Cohen, que tuvo una posición relevante en la presidencia de George W. Bush, se manifestó como un ácido crítico durante la campaña electoral de Trump. Una vez conocidos los cómputos que decretaron la victoria del controvertido republicano animó a algunos miembros del partido a postularse para el gabinete del presidente electo, que ni corto ni perezoso los desechó con la más áspera arrogancia que le fue posible. Devolviendo así, entre otras, la afrenta que le infligiera Cohen cuando se firmó una carta por otros 122 republicanos contra el hoy electo para la presidencia de los EEUU.

Todo indica que los primeros pasos de Trump hacia la Casa Blanca están marcados por las dificultades que le proporcionan las enemistades que ha cosechado durante su agresiva campaña electoral. El elegido para presidir el país más influyente del mundo no parece tener un claro programa de #Gobierno y, a pesar de sus declaraciones, tampoco sabe con seguridad quienes serán los hombres de confianza que lo acompañarán en los próximos cuatro años de gobierno.

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Si bien ha tratado de complacer a los duros republicanos, en algunas de sus designaciones, también debe premiar a los populistas que estuvieron a su lado en la campaña que resultó finalmente exitosa. Sus ambigüedades, son seguramente producto de la dificultad en encontrar equilibrio, frente a estos ineludibles condicionamientos políticos.