#Donald Trump asumirá el poder en Estados Unidos el 10 de enero, fecha que podría marcar una era oscura en las relaciones de esa nación y Europa, una situación que preocupa a más de uno y que podría repercutir en el futuro del escenario político del Viejo Continente.

Hay interrogantes que deben ser despejadas sobre el acuerdo climático, el acuerdo con Irán, la posición frente a Vladimir Putin, Ucrania, Siria y la lucha contra el terrorismo, enumeró el presidente francés, Francois Hollande. Sin duda, las agendas de ambos países podrían tener diferentes direcciones a partir de enero y si Trump se empeña en cumplir algunas de sus promesas electorales sería poco probable que se registren grandes avances en las relaciones bilaterales y con el bloque europeo.

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No todos lamentan este panorama. La cabeza del ultraderechista Frente Nacional francés, Marine Le-Pen, se mostró efusiva con la victoria de Trump en las urnas el 8 de noviembre y fue la primera en felicitarle, incluso cuando los resultados aún no eran oficiales. A ojos de la política, la presidencia de Trump es un escalón vencido en su paso hacia el Elíseo, una carrera que impulsa con fuerza y que está aupada también por un discurso populista y nacionalista. Como dijo el diario La Vanguardia, en francés Trump se dice “Le Pen”.

Y al parecer en #Alemania tampoco ven con buenos ojos al próximo gobierno estadounidense. La canciller alemana, Ángela Merkel, tras ofrecer colaborar de manera estrecha con el presidente electo aclaró que eso sería siempre bajo la base de valores compartidos, un llamado de atención a quien en reiteradas ocasiones cuestionó la fuerte alianza entre Estados Unidos y Alemania.

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Dicho sea de paso, el populista partido Alternativa para Alemania derrotó en septiembre a la Unión Cristianodemócrata de Merkel en las elecciones regionales en el estado de Mecklemburgo-Anteporemania, una alerta del avance de estas corrientes a lo interno del continente.

Incluso Inglaterra, el mayor aliado de Washington, permanece alerta. La primera ministra Theresa May recibió señales contradictorias pues le tocó conversar vía telefónica con Trump luego de que éste hablara antes con al menos una decena de jefes de Estado, un hecho calificado por la prensa inglesa de humillante. Enero despejará las dudas.