Esta madrugada se han conocido los sorprendentes resultados de las #Elecciones presidenciales de #EEUU celebradas este martes 8 de noviembre. En ellos, se reflejaba que #Trump, candidato republicano, había obtenido más de los 270 votos que necesitaba, 278 para ser exactos. Además, los republicanos también han obtenido la mayoría en el senado. Con estos datos se demuestra que las elecciones están siempre llenas de sorpresas.

El magnante, un republicano populista con un discurso xenófobo y antisistema, ha conseguido llegar a la Casa Blanca con el apoyo masivo de los electores blancos. Probablemente, esto sea una consecuencia del descontento de los ciudadanos americanos, puesto que su mérito consistió en entender el malestar de los estadounidenses víctimas del vendaval de la globalización, como se refleja en el diario El País.

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Pese a que los interminables escándalos que han rodeado la campaña electoral de Hillary Clinton también han tenido su influencia en los resultados.

Donald Trump, elegido presidente de los Estados Unidos, amaga con reformular las alianzas internacionales del país, piensa lanzar un desafío a México, incluso quiere construir un muro en la frontera, y promete prohibir la entrada de musulmanes. Además, en su discurso tras la victoria ha manifestado que “los hombres y las mujeres olvidados del país ya no serán olvidados”.

Hillary Clinton ni siquiera ha obtenido la victoria Florida, Carolina del Norte, Ohaio y Pensilvania, Estados donde la demócrata necesitaba ganar. Por ello, ha preferido mantenerse al margen y no ha pronunciado el tradicional discurso de aceptación de la derrota y ha felicitado a su rival por vía telefónica.

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Estos resultados dejan una sociedad fracturada y con miedo. De hecho, las primeras reacciones no se han hecho esperar, la bolsa de todo el mundo ha caído significantemente mientras que el euro se dispara y se ha colapsado la página de inmigración de Canadá.

A partir de ahora, Donald Trump, quien jurará el cargo el 20 de enero de 2017, se enfrenta a una serie de retos como la ruptura interna, el auge asiático y una complicada agenda internacional. Con esto, los votantes de Clinton deben asumir su derrota y afrontar esta nueva y sorprendente realidad.