No se trata de la sinopsis de una película de catástrofes, ni de la noticia de algún tabloide sensacionalista. Se trata de datos científicos y de un inquietante comunicado emitido por el Instituto Sismológico de Estados Unidos (USGS): el temido y esperado Big One, el gran #Terremoto que desde hace décadas pende como una espada de Damocles sobre la Costa Oeste del país, podría estar llamando a la puerta.

En California se producen cada año miles de movimientos sísmicos de diferente intensidad, la mayor parte de ellos imperceptibles e ignorados. Se podría decir que la gente de este estado está más que habituada a convivir con estos pequeños terremotos que apenas causan daños.

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Pero lo que ahora preocupa a los científicos es un cambio en la frecuencia en que estos movimientos se están produciendo en los últimos días: nada menos que 200 temblores solamente en la última semana, la mayor actividad sísmica detectada en la zona desde que se empezaron a tomar registros en 1932. Esta actividad se concentra además en un punto concreto de la Falla de San Andrés, en una zona llamada Salton Sea.

Un terremoto devastador cada 150 años

Antes del verano, durante la National Earthquake Conference, el sismólogo Thomas Jordan ya avisaba de que en la famosa falla se estaban dando todas las condiciones para que se desencadenara un gran terremoto en la región. Sin embargo, otros científicos como la sismóloga Lucy Jones, aún reconociendo el riesgo real de que esto suceda, son partidarios de no desatar el pánico y argumentan que no hay suficientes datos para predecir la llegada inminente del apocalíptico terremoto que algunos esperan.

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Más allá de los datos y las evidencias científicas, existe en #California la creencia de que cada 20 años más o menos tiene lugar un gran terremoto. El último habría sido el de enero de 1994, de 6,7 grados de intensidad, que dejó 60 víctimas mortales, causó grandes destrozos y provocó el caos en el área metropolitana de LA.

El seísmo que ahora se avecina sería, según los sismólogos, bastante más potente y devastador. ¿Será el temido Big One? En California nadie duda de que el gran terremoto está en camino, lo único que se discute es cuándo.