El Gobierno ultraderechista de #POLONIA, que compite con el de Hungría, de parecida catadura política, en ver qué barbaridades hacen, sea con el racismo, la moral arcaica o su negación del Holocausto o del apoyo de sus países a los nazis, ahora quiere tramitar una Ley, nacida de una iniciativa popular, que prohibirá totalmente el #aborto en su territorio, aunque ya tenía una Ley del Aborto restrictiva, para sólo casos de violación o incesto. La nueva Ley no sólo castigaría a mujeres que aborten o médicos que las ayuden, sino a casos de abortos involuntarios.

Las mujeres polacas, que no se creen nada de lo que dice su Gobierno, ni siquiera sus maridos y menos aún sus curas, han protestado de la misma manera que en la década de 1990 hicieron en Suiza sus mujeres, declararse en huelga general durante un día, abandonando, con toda la razón del mundo, sus trabajos, sus escuelas y hasta sus hogares.

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Su protesta era por el machismo del presuntamente civilizado país alpino, que hasta hace poco les impedía votar en las elecciones.

Las mujeres suizas vistieron entonces de rosa. Ahora, las polacas lo hacen de negro, como símbolo de que esta Ley será para ellas como la muerte misma. El Gobierno ultraderechista tiene la mayoría absoluta y varios Tribunales del Estado dominados por jueces afines, gracias a una Ley que condenó todo un símbolo del país como Lech Walesa, nada sospechoso de izquierdista.

Aparte del Gobierno, la poderosa Iglesia Católica polaca apoya dicha Ley, algo lógico, aunque las autoridades eclesiásticas del país, salpicadas por miles y miles de casos de curas pederastas negados categóricamente casi todos por ellos, no tienen apenas autoridad moral para pontificar, y no hablamos en sentido literal.

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Y eso que también hubo casos precisamente de niños nacidos de relaciones de eclesiásticos con feligresas, la inmensa mayoría de ellas casadas.

La manifestación contó con gran apoyo en las Redes Sociales, y uno de los gritos eran “Queremos médicos, no misioneros”, dejando claro que no quieren para nada a los curas en este espinoso asunto, y otro grito, “Paremos a los fanáticos”, que compara automáticamente a los curas y al Gobierno con los fundamentalistas musulmanes de Estado Islámico, expertos en Leyes todavía peores. Asimismo, muchas empresas han dado el día libre a todas sus empleadas.

“Nos quieren convertir en madres, antes de poder vivir una vida plena”, lamenta una de las manifestantes. Cada año, mil mujeres abortan en Polonia, aunque se cree que son 150.000, que además se encuentran con que muchos médicos, en vez de ayudarlas, intentan adoctrinarlas con que no deben hacerlo.

La iniciativa popular fue llevada por un parlamentario ultraderechista que compara el aborto con el genocidio nazi.

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Y hablando de nazis, el propio Gobierno ultra lamentó que la película polaca “Ida” (ganadora del Óscar en 2015, contara la historia de una monja que no sabía que era hija de judíos polacos y que denunciaba el colaboracionismo nacional con Hitler) dijera “mentiras antipolacas”, sosteniendo que ningún polaco colaboró con los nazis. Es decir, otros bocazas que deberían callarse, pues quedan como gente siniestra que, si pudieran, derrocarían a su propio dios para colocarse ellos mismos en su lugar. Ya saben, como aquello de que “son más papistas que el Papa”. #Mujer