El mundo aún se pregunta que ha pasado en #Colombia para que el resultado del plebiscito celebrado este domingo acabara con mayoría negativo.

Los extremos han votado por el no, las clases muy bajas con escasos recursos económicos y la alta burguesía, mientras que el sector rural ha intentado perdonar tantos años de violencia y apostar por la paz. El discurso de los que estaban en contra del acuerdo entre las FARC y el Gobierno de Santos ha ido a donde más duele: el bolsillo. La idea de que con las FARC en disposición de hacer política se instalaría un estilo venezolano, ha aterrorizado a la clase más poderosa y el miedo a perder lo poco que se tiene hizo mella en los trabajadores más castigados. A su vez, el ideario del ex presidente Álvaro Uribe y su propuesta de tratar a la guerrilla como #Terrorismo, aún persiste en varias generaciones.

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El mandatario proclamaba acabar con los FARC sin ninguna concesión posible.

Otro aspecto en el que la población no estuvo de acuerdo fue la falta de castigo para los criminales. El guerrillero que reconociera su delito, estaría (prácticamente) exento de un castigo penal, sino que repararía su culpa con actividades en pos de la sociedad. Los que lo hicieran tarde o no lo hicieran, pero fueran descubiertos, tendrían penas que no se corresponderían con sus delitos, menos de 20 años.

Rodrigo Londoño Echeverri es el nombre de Timochenko, el líder de las FARC. Su apariencia física, no acerca en nada a su pasado. Se lo acusa de homicidio, narcotráfico, secuestro, terrorismo, reclutamiento de menores, entre muchos otros delitos. Sin embargo, Timochenko ha enviado un mensaje de consuelo y esperanza desde Cuba, para todos aquellos que pretendían la paz.

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No se resigna y asegura que la intención de las fuerzas armadas que encabeza es mantener la idea de acuerdo y alto a la violencia. Ha sido condenado a cerca de 180 años de prisión por sus delitos. Aunque suene paradójico, en la web oficial de las FARC, se ha publicado un comunicado en el que informan que la paz ha llegado para quedarse y tildan de “guerreristas” a quienes no han aceptado el acuerdo. En el texto recientemente publicado habla del derecho constitucional que garantiza la paz en el país y como tal deber estar por encima de la violencia y el odio.

El clima tampoco ha ayudado a los partidarios del sí, una fuerte tormenta abnegó las zonas donde se preveía un triunfo en positivo y provocó que miles de posibles votantes no llegaran a las urnas.

Ingrid y Clara las voces del perdón

Las 2 víctimas, tal vez, más conocidas de la guerrilla colombiana han compartido cautiverio y amistad, aunque se enemistaron durante el secuestro y nunca se supieron, con certeza, los motivos. Clara Rojas e Ingrid Betancourt, víctimas de las FARC han mostrado su apoyo unánime al sí.

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Betancourt reconocía en una entrevista en la CNN que el acuerdo eximía de justicia a todos los damnificados por los delitos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pero que había que cerrar ese capítulo de la historia.

Rojas, quien estuvo secuestrada durante 6 años y tuvo un hijo en cautiverio, también se ha mostrado a favor de una negociación hacia la deposición de las armas y el fin de la violencia en Colombia. Confiaba en un resultado positivo, 24 horas antes del plebiscito, lo comunicaba por radio, entusiasmada por los cambios venideros. Tras conocer los resultados, manifestó públicamente que saldrán fortalecidos como país y deberán retomar las negociaciones.