Parecía ser desde hace muchos años atrás que #argentina no estaba acostumbrada a tener gente dócil, o discreta, dentro de sus filas políticas y de relación con el poder. Demasiado acostumbrado a la imagen de una Jefa de Estado con un peinado escarmenado en tonos fuego, atuendos y joyas dignos de una telenovela venezolana mezclado todo en un dudoso gusto, el país que proyectaba Cristina Fernández de Kirchner distaba mucho del garbo y la elegancia que la Argentina ha respirado toda la vida, y que son, en parte, indispensables para la imagen de un país y su proyección en el extranjero. 

La actual Primera Dama de la República, María Juliana Awada (Villa Ballester, 1974) parece ir de a poco ganándose simpatizantes tanto en el oficialismo de su marido, el presidente Mauricio Macri, como en la oposición.

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Así lo demuestra la última encuesta realizada por Managament & Fit y el consultor especialista en imagen pública Durán Barba. Sus resultados demuestran que #Juliana Awada "no irradia una imagen de soberbia como otras mujeres de políticos, sino todo lo contrario. La ciudadanía le atribuye virtudes de sencillez, calidez y una imagen familiar muy fuerte", apunta Barba. "La gente la ve solo como esposa, y eso da mucha tranquilidad. Toda esa idea de los Kirchner donde la #Política estaba para agredir, en Awada no existe ni le interesa, y eso es bueno". 

En los últimos meses, Awada ha comenzado a aumentar su perfil mediático con viajes a Santiago del Estero, Chaco, Misiones, Entre Ríos y Chubut para participar de actividades oficiales acompañada por su marido o sin él. Se ha movido como pez en el agua en el lobby macrista para las relaciones internacionales del país, como con la Reina Máxima, el Papa Francisco o el Presidente de Estados Unidos Barack Obama junto a su esposa Michelle.

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"Con Awada se vuelve a un estilo de Primera Dama más tradicional, muy diferente de ese doble comando que eran Néstor y Cristina Kirchner", afirma la encuestadora argentina Römer y Asociados.

La revista Vogue definió recientemente a Awada como una versión moderna de Jackie Kennedy, considerándola como una mujer "inteligente, elegante y con estilo dentro de la política".