Colombia se ha negado a aceptar el #PROCESO DE PAZ propuesto por su presidente actual Juan Manuel Santos, aun cuando este proyecto fue apoyado por los medios de comunicaciones del país, la comunidad #Internacional, artistas y famosos del país  y hasta por el mismísimo papa Francisco.

Con tan solo una diferencia de 50.000 votos,  el “no” venció contra todo pronóstico y contradijo a las encuestas que predecían que ganaría el “sí” con un amplio margen. El 60% de los colombianos se abstuvieron, fueron doce millones y medio los que acudieron a las urnas ayer, de estos el 50'24% dijo que No, frente a un 49'75% que dijo que Sí.

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El No de Colombia se debe a que la población no acepta que los miembros de las FARC se incorporen a la política y no sean castigados por todos los  delitos que cometieron durante tantos años, lo cuales dejaron a ocho millones de víctimas.

El triunfo del No supone un varapalo para Santos y un triunfo para Álvaro Uribe , ex-presidente del país y perteneciente al Centro Democrático, el único partido político que apoyó el No, el cual al igual que los ciudadanos que votaron en contra, quiere que las cabecillas de las FARC sean encarcelados y no intervengan  en la política.

Tras un conflicto armado de 52 años, El acuerdo entre el Gobierno y las FARC no iba a poder solucionar los males de #Colombia. Solo abría una ruta para transitar hacia un periodo de modernización, y resolver los problemas acumulados que tienen origen en 1964, cuando las FARC se alzaron en armas.

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La FARC  en los últimos cuatro años intentó ganar popularidad y optar por la vía democrática, pero sigue siendo impopular entre los colombianos, llegan demasiado tarde. Como acto de buenas intenciones, un día antes del plebiscito, la ONU aseguró la destrucción de más de 500 kilos de explosivos por parte de la banda armada.

Aún con este resultado, Santos ha asegurado que el cese bilateral del fuego sigue en vigor.  Además ha proclamado sus firmes intenciones en cuanto a la estabilidad del país y ha afirmado que va a trabajar codo acodo con los opositores a este plebiscito, que los tildó de “enemigos de la paz”, para buscar el un nuevo camino a seguir.