Ana Arjona es profesora adjunta en la Universidad Northwestern del departamento de Ciencias Políticas. Su análisis inteligente sobre lo acontecido en #Colombia el pasado domingo ayuda a entender un proceso de paz que aún está en la fase de intento.

¿Cuál es tu análisis de este resultado?

El abstencionismo es muy preocupante: el 60% del país no opinó sobre uno de los temas más trascendentales del país en las últimas décadas. La división entre el SI y el NO deja ver la profunda polarización que existe en el país, no sólo entre la Colombia rural y urbana, sino también entre las zonas más afectadas por el conflicto (que suelen estar en la periferia) y las zonas menos afectadas (que suelen estar en las áreas más desarrolladas).

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¿Cómo queda Colombia ahora?

El resultado del referendo deja al acuerdo de paz, y al país, en una profunda incertidumbre. No es claro quién va a liderar los esfuerzos de renegociar el acuerdo. Las demandas de quienes hicieron campaña por el NO serán difícilmente aceptados por las #FARC, por lo que un nuevo acuerdo requeriría que ambas partes—tanto los partidarios del NO como las FARC—cedieran. Llegar allí parece difícil y, en el mejor de los casos, seguramente requeriría de un largo proceso.

¿Crees que es un acuerdo laxo para con los crímenes cometidos por las FARC?

En cuanto al modelo de justicia transicional, el acuerdo supone penas menores a las que contempla el sistema penal colombiano para quienes confiesen sus crímenes. Dichas penas incluyen restricciones a la libertad (aunque no en cárceles normales) y trabajo comunitario.

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Quienes no confiesen y sean encontrados culpables sí recibirían las penas contempladas en el código penal. La gran mayoría del país preferiría que quienes cometieron delitos graves fueran castigados. Pero las FARC no fueron derrotadas militarmente y en una negociación es necesario encontrar un balance. Creo que el acuerdo logró proponer un sistema donde había sanciones, había incentivos para aportar a la verdad y había reparación.

¿Consideras que algunos aspectos del acuerdo pueden salvarse?

Sí. No creo que se pretenda renegociar todos los puntos. Pero ahora mismo hay una gran incertidumbre sobre quién puede liderar esa renegociación y cómo.

¿Qué pasos pueden seguirse ahora?

Que se forme una delegación del gobierno que incluya a representantes de la campaña por el NO y que esta delegación intente renegociar algunos puntos. Pero no es claro que Uribe y sus aliados quieran formar parte del grupo negociador, ni que el gobierno los vaya a invitar. Por ahora, se está formando una delegación para que representantes del gobierno y de los partidarios del NO dialoguen.

Colombia ha amanecido ante las declaraciones del jefe de campaña de Uribe, tendencia que encabezaba la negativa al acuerdo, comentando en una emisora los pormenores de la estrategia publicitaria.

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Vélez, el encargado de llevar adelante esta ofensiva mediática, admitió que hubo una segmentación social y que tanto para una clase social como para otra se basaron en la sensación de indignación.