Zulima Memba es una actriz española que vive en Pescara, a pocos kilómetros de donde se produjo el epicentro del #Terremoto que le costó la vida a casi 300 personas. Llegó a #Italia en el 2009 para protagonizar una obra de teatro, pero las vueltas de la vida la hicieron quedarse.

Allí conoció a su actual esposo, “mi marido y yo estamos preparándonos para dar un cambio a nuestras vidas, hemos comprado 4 hectóreas de terreno a las afueras de la ciudad y estamos creando una "factoria multifunzionale" que es más o menos una granja - escuela de artes y cultura en contacto con la naturaleza”, relata ilusionada.

Pese a que en Pescara, la ciudad en la que reside, el seísmo no se ha cobrado víctimas mortales, el recuerdo de aquella madrugada en que la tierra tembló, la conmueve.

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“Yo me agarré al brazo de mi marido que me dijo "es un terremoto" y yo que soy de Madrid y no había sentido un terremoto en toda mi vida le pregunté: ¿Está durando mucho no?, me dijo "sí". Fueron 10 interminables segundos en los que no dejábamos de pensar en L'Aquila, (La capital de nuestra región que fue destruida con el terremoto del 2009). Después se oían las alarmas de los coches en las calle, las puertas de los vecinos que se asomaban al pasillo y el llanto de los niños asustados. Lo primero que hicimos fue encender la televisión y el teléfono, los primeros comentarios llegaron a través de Facebook, media hora después el telediario informaba de que el epicentro había sido en las montañas, lejos de grandes centros urbanos... en aquel momento tiramos un suspiro de alivio, no podíamos imaginar que al final acabaríamos llorando casi los mismos muertos que en el 2009.”

Consultada sobre la información que poseían los habitantes de la zona sobre posibles terremotos y la pobre infraestructura acorde para soportar seísmos, Zulima comenta, “los habitantes de la zona afectada seguramente sabían que se encontraban en una zona de alta actividad sísmica: la falla de Accumoli - #Amatrice y de hecho existe documentación sobre anteriores episodios sísmicos que golpearon esos mismos pueblecitos (uno especialmente violento en el 1703).

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Pero la gente que se encontraba en la zona de vacaciones, no creo que lo supiera, en general no creo que los veraneantes se informen sobre la actividad sísmica de un territorio antes de salir de vacaciones. Imagino que la gente no se para a pensar que estas cosas puedan sucederle, es como quien vive bajo un volcán latente, en zona de tornados, o se construye la casa en la histórica cuenca de un rio que ahora está casi seco... la naturaleza cuando se desencadena no se para ante nada, y nosotros parece que no aprendemos a tomarla en serio”.

Sobre las edificaciones sin estructuras antisísmicas. Zulima relata “se trata de estructuras que no fueron estudiadas para aguantar terremotos; la primera ley que obliga a la construcción antisísmica de los edificios situados en zona critica es de 1974, y en cualquier caso, no obliga a reestructurar las construcciones ya existentes, a menos que no sean señaladas como peligrosas. Si un privado quisiera reestructurar su casa para convertirla en antisísmica, el coste es de unos 50.000€ por 100m2 y ya habéis visto las características de las zonas golpeadas por el terremoto, en mi opinión, no creo que sea una cifra abordable para la mayor parte de los habitantes de esos pueblecitos.”