El surgimiento del #Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) y su rápida expansión por territorios de Iraq y #Siria ha dinamitado de nuevo la estabilidad de una región ya de por si inestable. La guerra contra el ISIS que se ha entremezclado con la guerra civil Siria ha generado un conflicto más propio de la guerra fría, con distintos actores sobre el terreno que están apoyados por sus valedores que a su vez persiguen sus propios intereses. En este juego de intereses, enmascarado por una guerra que ya va por su sexto año, los kurdos luchan por su supervivencia y sus zonas de control, en un acto que podría suponer un primer paso hacia la creación de un Estado kurdo.

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Los kurdos son considerados hoy en día como el pueblo (o minoría) más grande del mundo sin Estado. Dispersados entre Siria, Irán, Iraq y Turquía, se estima que puede haber entre 20 o 30 millones de kurdos, que aspiran a la creación de Kurdistán, un Estado que  comprendería partes de estos cuatro países. A pesar de obtener cierta independencia como región en Iraq, la creación de Kurdistán siempre ha estado sujeto a complicaciones y luchas de intereses que recuerda a los existentes actualmente con la creación del Estado Palestino.

El surgimiento del Estado Islámico y su expansión ha obligado a los kurdos a luchar por controlar sus territorios en el norte de Siria e Iraq. Esta resistencia, que los ha convertido en una fuerza “aliada” para la coalición internacional, junto con la desaparición de los grandes núcleos de autoridad gubernamental tanto en Siria como en Iraq ha reabierto la posibilidad y la aspiración de los kurdos a la creación de un Estado propio.

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Lo que comenzó como una guerra por la supervivencia se ha convertido con el paso del tiempo en una guerra también por la independencia. El pueblo kurdo ve en la resistencia el mejor argumento posible para la autodeterminación, algo que no obstante se prevé especialmente complicado con Turquía, donde se encuentra la mayor parte de la comunidad kurda.

Conscientes de que una hipotética desaparición del Estado Islámico en un futuro con la ayuda kurda podría suponer una inyección de moral y un reconocimiento a sus aspiraciones independentistas en la creación de Kurdistán, las fueras turcas se han visto obligadas a intervenir en Siria bajo el pretexto de proteger su frontera. En esta ofensiva denominada escudo del Éufrates, Turquía ha tratado de dar un golpe de efecto contra las aspiraciones kurdas lanzando una ofensiva tanto contra el Estado Islámico como contra las fuerzas kurdas, a los que han obligado a replegarse cediendo el territorio arrebatado en su lucha a las fuerzas del ISIS.

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La estrategia turca, que puede explicarse como de defensa de sus fronteras, parece tener también el interés de privar las fuerzas kurdas del territorio conquistado.

En cualquier caso, y a pesar de las dificultades, la creación del Estado kurdo ya no es disparatado sino que aparece como una posibilidad real. A medida que el Estado Islámico pierde terreno en lo que parece un lento proceso de desgaste y desmoronamiento, más crece la idea de que se los kurdos puedan aprovechar su participación en la guerra para negociar la creación de un Estado kurdo, algo que no va a resultar fácil de realizar vistas las reticencias de Irán, Iraq, Siria y ante todo, Turquía.