Justo ayer apuntaba Hollande, presidente francés, que apoyaba la prohibición del "burkini" que se ha llevado a cabo en diversas playas y localidades francesas durante este verano. Los que no estén familiarizados con el término "burkini" puede que encuentren divertido el eufemismo en la misma palabra, que lo ridiculiza ya desde el primer momento, al igual que a quien lo lleva. Este término acuñado en occidente se refiere al traje de baño que lucen algunas mujeres islámicas y que cubre el cuerpo entero a excepción de las manos, pies y cara. También en occidente se ha decidido asociar este traje de baño con el extremismo y el #Terrorismo islámico.

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En una época de alerta como la que vivimos ahora mismo, es mucho más fácil generalizar y odiar a un colectivo entero por los actos de unos pocos. En época de terror lo importante es poder señalar a un enemigo común ya que la amenaza se hace menos aterradora cuando tiene un cuerpo, una forma, un culpable y un falso y engañoso modo de prevención.

En este caso en concreto, el modo de prevención del terrorismo llevado a cabo en múltiples localidades francesas es la prohibición del "burkini" en las playas públicas. Ahora, Hollande se une a los múltiples líderes y gobernantes de localidades como Niza, que vio sacudido su paseo marítimo por un ataque terrorista el mismo día de la fiesta nacional francesa. El presidente afirma que el estado de alerta roja en el que se encuentra el país le hace llamar a Francia a un "estado de excepción" en el cual se ponen la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos por encima de las libertades civiles y los #Derechos Humanos.

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Así pues, está perfectamente justificada esta prohibición del atuendo de baño "islámico". Francia siempre se ha enorgullecido de ser un país laico y ahora pretenden extender este estatus a los habitantes islámicos. 

Surge la duda en un mundo en el que vivimos de si realmente se está influyendo en algo con esta prohibición o si, tan sólo, se les está haciendo un poco más difícil aún la vida a las mujeres islámicas en occidente. Se asume que llevan vidas duras por haber tenido la mala suerte de nacer mujeres dentro de una religión y cultura que las reduce al más mínimo exponente. Habrá quien discutirá que la prohibición del "burkini" no sólo beneficia a la prevención del terrorismo, si que no también es una ayuda a las mujeres islámicas de todo el mundo. Pero la cuestión es que nadie se ha molestado en preguntarles si quieren, o tan siquiera necesitan, esa ayuda. Nadie se ha molestado en pensar realmente en ellas. Desde el punto de vista de un occidental, nunca seremos capaces de apreciar los matices.

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¿Se les ha impuesto el "burkini" o es una decisión suya por no sentirse cómodas mostrando su cuerpo públicamente? Tal vez creamos que al prohibir el "burkini" mágicamente las mujeres islámicas se transformarán en occidentales y harán "topless en las playas. Pero tal vez, esta prohibición tan sólo ocasiones que estas mujeres no puedan volver a ir a la playa por no sentirse cómodas, por estar aún más rechazadas por la sociedad. 

No hace mucho, una mujer tuvo un encontronazo con las autoridades en una de las playas que habían prohibido el "burkini", ella intentó quitarse alguna capa según se acercaban a ella, pero acabaron multándola igualmente. Así es como paramos el terrorismo en Europa. Neoprenos sí, "burkinis" no. ¿Y una camiseta y unos pantalones? ¿Y un bikini y un velo? ¿Dónde ponemos la línea? Hollande actúa ante la desesperación de la impotencia, pero tal vez el objeto del desdén no es el culpable de todos los problemas extremistas. Deberíamos plantearnos que, tal vez, no estamos en la posición de juzgar algo que no podemos entender completamente. #Moda