Las Elecciones Presidenciales de Estados Unidos del próximo 8 de noviembre de 2016 van a significar un momento único en la historia del país, por primera vez una mujer aspira a ocupar el puesto de presidenta en la Casa Blanca. Aparte de la candidata demócrata Hillary #CLINTON, estas elecciones han ocupado los tabloides de manera casi diaria a causa de la polémica figura del candidato republicano Donald #Trump.

Su retórica populista ha conseguido desbancar a su rival más fuerte en las primarias, Ted Cruz. Hasta que no fue oficial su candidatura a la Casa Blanca, muchos no tomaron en serio la posibilidad de ver a Trump como candidato a las presidenciales.

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Sin embargo, uno de los motivos que hizo popular al empresario fueron sus ideas anti-establishment, en contra de la cúpula estadounidense que ejerce presión en distintas áreas como la política o la opinión pública.

Por otro lado, Hillary Clinton no se encontró con un camino fácil para llegar a las presidenciales, la innovadora propuesta del candidato Bernie Sanders supuso una enorme presión en su campaña. La exprimera dama se vio obligaba a hacer un cambio en su estrategia para atraer al público más joven, impresionado con las ideas más socialistas de Sanders. Un ejemplo de esto ha sido el Free Tuiton Plan, en el que la candidata proponía que las universidades públicas fueran gratis para jóvenes de familias que ganasen menos de 125.000 dólares anuales, algo insólito en la sociedad estadounidense.

Una vez en la carrera hacia las presidenciales, ambos candidatos se han enfrentado a diversas críticas y controversias.

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La imagen de Hillary Clinton se ha visto gravemente afectada a raíz del caso de los emails , en el que salió a la luz como, en su posición de Secretaria de Estado, utilizó una dirección privada para temas de trabajo y en el que mucho de estos emails se perdieron.

En el caso de Donald Trump, objeto de críticas en muchos medios tanto nacionales como internacionales por su comentarios xenófobos, se ha visto perjudicado por su mismo partido. Gran parte de la cúpula republicana ha renegado de su candidato y muchos ya han afirmado que no van a prestar su apoyo al empresario. La senadora Susan Collins afirmó en un artículo de opinión en el Washington Post que “Donald Trump no refleja los valores históricos republicanos ni la forma de gobierno inclusiva que es crítica para la reparación de la divisiones en nuestro país”. Otros senadores como Jeff Flake o Ben Sasse no apoyarán ni a Trump ni a Clinton.

Una encuesta realizada por el Washingtong Post muestra como la mayor parte de la opinión pública estadounidense tiene una visión negativa de ambos candidatos.

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Hillary Clinton recibe un 41% de juicios favorables frente a un 56% de juicios negativos. En cambio, en el caso de Donald Trump, la brecha es mucho más amplia con un 35% positivo y un 63% negativo.

Teniendo en cuenta estos datos, las últimas encuestas revelan que la ganadora de las presidenciales de noviembre sería Hillary Clinton. Por tanto, si se cumplieran estas predicciones, Estados Unidos vería en 2016 a la primera mujer presidente de su historia. #Presidenciales2016