A diferencia de Hillary Clinton, quien ha sacado provecho de su mala salud, o al menos de su aparente mala salud, ha sido Cristina Fernández de Kirchner. Quien fuera presidenta de Argentina del 2007 al 2015, fue diagnosticada de un cáncer en la glándula tiroidea en el año 2012.

Sin embargo, tras la operación a la que fue sometida y en donde le extirparon la glándula, su médico de cabecera confirmaba, para alivio de unos y sorpresa de otros que, Fernández de Kirchner había sido víctima de un falso positivo y no tenía cáncer.

La noticia causó más conmoción en Argentina, que la posibilidad de la enfermedad. Los medios de comunicación dispusieron de emisiones completas para intentar analizar cómo a un presidente se lo puede diagnosticar con un falso positivo, algo que solo sucede en el 1% de los casos.

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Tras 15 días de reposo obligado y tras anunciarse que a su regreso tendría dificultades en el habla, la por entonces presidenta argentina regresó a sus funciones, sin rastros de aquellas posibles consecuencias. #Política #Estados Unidos