Los animales domésticos desde hace un buen tiempo son considerados como parte esencial en el núcleo familiar, en algunos casos es necesario tener a una de estas mascota para que funja como cuidador del hogar, en otros casos  cumplen una noble labor de acompañar durante largas horas a cualquiera de los integrante de la familia, a través de sus actitudes y peculiares características logran apoderarse del cariño en casa,  pero ¿qué ocurre en #Venezuela con las mascotas?

Para nadie es un secreto que Venezuela atraviesa la peor crisis económica de su historia, desde hace más de 10 años existe un control cambiario que no permite la libre circulación de divisas extranjeras (dólares – euros), incluso las casas de cambio fueron cerradas por decreto presidencial.

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Estas decisiones aprobadas por el fallecido presidente Chávez aún se mantienen y hablar de economía en el país sudamericano es algo complejo, lo único que se entiende y es acatado por sus habitantes es el recorte presupuestario en actividades de esparcimiento y ocio con el fin de extender al máximo los recursos que entran mensualmente.  

En este sentido, el hecho de que una familia venezolana  posea una mascota es un considerado un lujo. Actualmente un kilo de perrarina (comida para perro) o gatarina (comida para gato) supera los 5.000bs (5$) y alcanza para poco más de una semana, además entre corte de pelo (3$), vacunas (2$) y otros servicios aumenta la manutención de la mascota (10 $ aproximadamente), llegando a cifras que pudiesen fácilmente duplicar el salario mínimo mensual. A razón de esto muchas familias en Venezuela se han visto en la obligación de desprenderse de sus mascotas, dejándolos en hogares temporales o refugios.

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Cabe decir que, existen otros casos en los que la desesperación se apodera de los amos, olvidando a los animalitos en las principales plazas, calles o avenidas de las ciudades más importantes de Venezuela. En este sentido, la veterinaria Russer Ríos, jefa de división del Centro de Protección y Control Animal del municipio Baruta (jurisdicción perteneciente al área metropolitana) expresó para una entrevista al diario El Carabobeño que diariamente a la institución acoge más de 10 animales entre perros y gatos, agregando que ya no hay abasto para hacer frente a esta situación.

La crisis económica ha derivado una importante desnutrición en Venezuela, que no solo está afectando a las personas, sino también a los animales domésticos y a los no tan domésticos, como es el caso de varios ejemplares de zoológicos en el territorio nacional que han presentado síntomas de desnutrición. En un país como Venezuela donde el salario mínimo son 22 dólares americanos al mes, se debe hacer una difícil pregunta ¿A quién comprarle comida a las mascotas o los integrantes de la familia?