La historia de las dos Coreas comenzó en el año 1945 con la rendición incondicional del Imperio del Japón. Este había ocupado la península desde 1910, pero al finalizar la Segunda Guerra Mundial con la victoria de los Aliados, el país volvió a recuperar parcialmente su independencia.

Los soviéticos ocuparon el norte del país y las tropas estadounidenses se situaron en el sur, creando una frontera política, dividida por el Paralelo 38, que se acentuó aún más con el fracaso de elecciones libres en 1948. La situación se agravó aún más después de que #Corea del Norte comunicara que se crearía un Gobierno independiente en el norte de la península.

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Durante tres años más, la presión aumentó gracias a las frecuentes escaramuzas transfronterizas que realizaban los dos bandos. Finalmente, el 25 de junio de 1950, Corea del Norte invadió, junto con el apoyo de la Unión Soviética y la China comunista, a Corea del Sur, aliada de Estados Unidos.

La estática guerra de trincheras y bombardeos duró hasta 1953, y fue considerada el primer acontecimiento de la Guerra Fría. 

A partir de este momento, las dos Coreas se separaron definitivamente, y han transcurrido 63 años en el que los conflictos se han visto reducidos a pequeños focos en diversos puntos cercanos a la frontera. 

A pesar de las numerosas sanciones impuestas por la ONU a Corea del Norte porque esta había realizado 4 pruebas nucleares, el día 9 de este mes los norcoreanos ejecutaron una quinta prueba nuclear.

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Esto causó cierto escándalo, pero más escándalo causó en la comunidad internacional que el miércoles pasado el Ministro de Defensa surcoreano, Han Min-Koo, admitiera ante la pregunta de un diputado que su Gobierno tenía intención de, ante la amenaza de un inequívoco ataque o invasión por parte de Corea del Norte, asesinar a Kim Jong-Un, el líder comunista que gobernaba el Norte de la península.

Aclaró que, en el caso de que ocurriera una de esas situaciones, el Gobierno había planeado, en conjunto con el de Estados Unidos, un proyecto defensivo llamado "Castigo y Respuesta Masiva Surcoreana" en el que se consideraba incluir la activación de una unidad de fuerzas especiales que, en un supuesto ataque nuclear contra el Sur, entrara ilícitamente en el Norte y matara al líder de la oposición. 

Detalló que la estrategia consistía en atacar preventivamente con misiles de alta precisión y con unidades especialmente entrenadas para destruir a los cabecillas del liderazgo norcoreano y la infraestructura militar, o sea, las instalaciones militares de alto valor.