Muchas veces pensamos que las cosas pasan simplemente por casualidad, que nada en este mundo está escrito o incluso que Dios no está allí como algunos dicen. Quizás esta historia te demostrará todo lo contrario, Dios nos tiene deparada toda una vida de sorpresas y de vez en cuando nos da un pequeño adelanto.

Esta es la hermosa historia de Walt y Anni quienes se conocían desde pequeños pero un día se san cuenta de que están hechos el uno para el otro, y que Dios les tiene preparadas muchas sorpresas.

Walt, un chico común que le gustaba orar y pasar tiempo a solas, cuenta que un día charlando con Dios, éste la muestra a través de un sueño una niña hermosa de ojos marrones, le dice que esa será su hija y que se llamará Chloe.

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Por otro lado, está Annie quien desde pequeña sabe que Dios la trajo a este mundo para ser madre, pues adora a los niños; una tarde Walt y Annie tienen una cita en la que de repente ella le comenta a Walt el amor que siente por los niños, y que ya sabe cómo se llamará su primer hijo si llegase a ser niña y que le encantaría que fuese de ojos marrones, sorpresa para Walt cuando Annie le dice que se llamará Chloe, él le cuenta su historia a ella y allí a terminan de dar cuenta que en realidad son el uno para el otro.

Walt y Anni se casan y luego de algunos años deciden tener hijos, tristemente la pareja luego de casi 4 años intentando ser padres descubren que ambos son infértiles, allí ambos cuestionan sus creencias en Dios, pues no podían aceptar tan cruel hecho. Luego de un tiempo la pareja decide adoptar un bebé, y aunque Walt no estaba del todo de acuerdo acepta, y un día son citados por parte de la trabajadora social, quien les dice que hay una mujer que tendrá una niña pero la dará en adopción, sólo que le gustaría hablar con los padres adoptivos primero.

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La madre biológica de la niña se reúne con los futuros padres y entre tantas cosas, sale el tema del nombre, para asombro de la pareja el esposo esta chica les pide un solo favor, les dice que ella tiene el nombre de la pequeña y que le gustaría que se llamara Chloe. Walt y Annie de inmediato rompen en llanto, pues allí es cuando se dan cuenta que Dios jamás jugo con sus sentimientos, él sabía desde hace mucho años quien sería su hija y que la amarían más que a cualquier cosa.

Dios es amor, y él no nos hará sufrir un poco si no nos tiene una cajita de sorpresas escondida. #maternidad