Nada más errado que la frase que asegura que, “un cachete a tiempo previene males mayores”. Los médicos y personal especializado en #Educación infantil han comprobado que la violencia doméstica ejercida en #Niños en pos de “corregir errores” no solo no sirve sino que puede provocar daños irreversibles en los pequeños, tantos físicos como psíquicos. Un niño que es golpeado, tiene muchas probabilidades de convertirse en un adulto que golpea.

La violencia engendra violencia, por lo que dar una colleja o abofetear a un niño, solo provocará en él ira y enfado y los padres estarán enseñando esa metodología. Que esta práctica estaba lejos de ser efectiva comenzó a saberse a fines de la década del 70.

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No obstante, en países como Estados Unidos y Francia, cerca del 80 % de los menores de 5 años ha recibido algún azote por parte de sus padres.

Según datos publicados por Unicef, 6 de cada 10 niños de entre 2 y 14 años han recibido castigos físicos por parte de sus progenitores. Los sorprendente es que en la actualidad, 3 de cada 10 adultos aun consideran conveniente aplicar correctivos físicos a los niños para mejorar su educación.