Tres muertos, un desaparecido, dos heridos graves, miles de evacuados, decenas de viviendas e incluso un hotel de cinco estrellas reducido a cenizas. Este es el desolador balance, hasta el momento, del devastador #incendio que está arrasando estos días la isla de #Madeira.

Parece como si este verano el fuego hubiera decidido ensañarse con las islas más verdes del Atlántico: primero La Palma y ahora Madeira, un destino turístico al que, a falta de playas, muchos viajan para disfrutar de sus fabulosos bosques y jardines.

La gravedad del incendio de Madeira radica en las dificultades de la orografía con las que se enfrentan los medios de extinción y en los vientos cambiantes.

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Hasta dos veces se ha dado el incendio por controlado, antes de que volviera a surgir con mayor virulencia. En estos momentos la situación está lejos de ser controlada y las autoridades insulares, absolutamente desbordadas, ya han solicitado la ayuda de la capital del país, Lisboa.

Pánico en Funchal

A pesar de las llamadas a la calma por parte de las autoridades, la población de la capital de la isla, Funchal, ha entrado en pánico. Con la amenaza de las gigantescas llamas cerca de sus viviendas, barrios enteros han sido abandonados precipitadamente por sus vecinos, el tráfico ha colapsado y la policía trata en vano de mantener el orden en medio del caos.

Después de una noche complicada en la que se oyeron explosiones de gas, sirenas de policía y gritos desesperados, con cortes de luz y muchos nervios en la calle, el día amaneció ofreciendo una imagen dantesca en los barrios exteriores de Funchal, un escenario propio de una guerra, de una ciudad sitiada.

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Igualmente desolador es el panorama al que deben enfrentarse, casi sin ayuda, los vecinos de otros municipios de la isla como Ponta da Sol, Cámara do Lobos o Calheta, situados al oeste de la capital. 

La movilización es total: la policía, el ejército, los equipos de protección civil y un buen número de voluntarios trabajan sin descanso para proteger a la población y tratar de contener un fuego que parece invencible. Por otra parte, las muestras de solidaridad se suceden desde todos los rincones del mundo vía internet con el hashtag #PrayForPortugal.