Hoy lo sacaba en su portada, en grandes titulares: “¿Hace falta juzgar a los últimos nazis?”, para después reflexionar en varias páginas y en su Editorial sobre el espinoso tema de que, 71 años después de la caída del III Reich alemán, el #Nazismo no sólo no ha muerto, sino que sigue vivo, en sus herederos y en la manera de cómo lo han adaptado otras personas a los nuevos tiempos, incluso con el barniz de lo democrático, lo respetable y lo santo.

Uno de sus artículos, “La búsqueda de criminales nazis, parada por el tiempo”, habla de cómo fue escaso el número de nazis condenados por sus crímenes, nos referimos a los que huyeron a Latinoamérica y otros países, pero que después fueron capturados años después y juzgados.

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Apenas recordamos a Adolf Eichmann y Klaus Barbie. Además, recuerda un libro, “Los nazis en fuga” del historiador Gerald Steinacher, donde él denuncia la implicación de la Cruz Roja, el Vaticano y la CIA en reclutar a ex nazis, con identidad falsa, para utilizarlos en la empezada Guerra Fría contra la URSS. Igualmente, se recuerda las Leyes de amnistía en Alemania Occidental para perdonar crímenes nazis “menores” y reintegrarlos en la sociedad, con la misma excusa de la Guerra Fría.

La Fundación Simon Wiesenthal, el famoso cazador de nazis que dedicó el resto de su vida a perseguirlos (“Popularizó la tragedia de la Shoah entre el público”, dicen de él), lanzó en 2002 la Operación Última Oportunidad para llevar a #Juicio a los nazis que quedaban con vida, antes de que la muerte por avanzada edad se llevara a casi todos.

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Ofreció recompensas de 10.000 a 25.000 € a quien diera información para capturarlos. “Hemos podido reunir mil nombres de sospechosos, pero sólo ocho casos han podido ser llevados a juicio. El resto de la información era inservible”, dijo Efraim Zuroff, Presidente de la Oficina israelí de la Fundación Wiesenthal.

El Editorial de Libération se titula “Tarde”, y opina primero que es demasiado tarde para llevarlos a juicio, por su avanzada edad (“¿Condenarlos a cadena perpetua, sabiendo que tienen entre 90 y 100 años?)”. Luego recuerdan una frase de Annette Wieviorka, experta en la Shoah (denominación en hebreo del #Holocausto): “Estoy personalmente en contra de la idea de que la gente juzgue a personas de la generación de sus abuelos”. Pero el Editorial de Libé también reconoce lo necesario de este juicio: “Si los procesos judiciales de los primeros decenios permitieron a Alemania reconstruirse, también esto puede servir para seguir, visto el resurgimiento del fascismo en diferentes puntos del Globo”. Una muy buena definición, recordemos cómo han surgido partidos en Europa de extrema derecha, algunos negando abiertamente el Holocausto como Pegida en Alemania o uno de los que gobiernan en Hungría, pasando por el Frente Nacional francés, que dice condenar el nazismo, pero sólo con la boca pequeña.

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Por no hablar de otros negacionistas del Holocausto, incluso en nuestro país, como pasó con la detención del dueño de la Librería Europa de Barcelona, encarcelado por vender propaganda neonazi y que fue defendido por un cura ultrafranquista, que sostiene fanáticamente que el Sionismo controla incluso el Vaticano, que ya no quiere “convertir a los pérfidos judíos”, como se rezaba antes en el Catolicismo, o nos recomienda comprar Mein Kampf de Hitler “para saber la verdad”.