La carrera electoral hacia la #Casa Blanca se calienta en todos los sentidos. Todos los medios coinciden en que estamos ante la campaña más sucia de las últimas décadas, con terribles acusaciones, golpes bajos y salidas de tono por parte de los dos candidatos, Donald Trump y Hillary Clinton. Pero por si esto no fuera suficiente, The New York Post ha decidido echar algo más de leña al fuego.

En su portada de ayer, el rotativo neoyorquino sorprendía a sus lectores con la publicación de una viejas fotos del año 1996 en las que aparece una joven #Melania Trump cuando entonces aún se llamaba Melania Knauss y no podía pasar por su cabeza la idea de convertirse en Primera Dama de Estados Unidos.

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En las fotos de la polémica, que fueron tomadas por el fotógrafo Alé de Basseville para la revista masculina Max, la modelo se muestra totalmente desnuda, vistiendo tan sólo unos zapatos de tacón.

En la segunda tanda de fotos, publicadas hoy 1 de agosto, la modelo de origen esloveno aparece abrazada a otra mujer en actitud sensual. Se trata de la modelo Emma Eriksson, con la que recrea toda clase de escenas eróticas.

Melania, de 46 años, casada con #Donald Trump desde el año 2006, podría convertirse en la nueva Primera Dama en Washington. De otro modo el impacto de estas fotos no habría sido el que estamos viendo ahora.

Melania Trump, protagonista a su pesar

Seguramente a su pesar, Melania Trump está siendo sin duda una de las grandes protagonistas de la campaña electoral en Estados Unidos.

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Si ya acaparó portadas con el plagio del discurso de Michelle Obama, ahora su presencia se multiplica en los medios gracias a estas fotos, desatando además toda clase de comentarios en la prensa y la opinión pública.

La gran duda ahora está en saber cómo va a afectar a la campaña la publicación de estas fotografías. Ya hay quien ha visto en este hecho una jugada por parte del Partido Demoćrata, consciente del puritanismo de cierto sector de votantes republicanos que podrían sentirse molestos con estas imágenes y reconsiderar su apoyo a Trump. No hay que olvidar que el candidato republicano suscita entusiasmo y rechazo a partes iguales, incluso entre sus propias filas.