Desde hace aproximadamente un mes el presidente de #Filipinas creó un plan para combatir contra las drogas. En un principio parecía una excelente idea para reducir este problema en el país insular, pero el rumbo que tomó fue otro. El plan puesto en marcha  ha sido objeto de polémicas y demandas por parte de los habitantes de Filipinas. 

Parece que el combate contra las #Drogas se volcó hacia un gran número de personas inocentes e, inclusive, se habla de un gran proceso de #Corrupción que involucra a diversos sectores sociales del país. 

Según lo que anuncia la junta presidencial de Filipinas, los muertos que suma la lucha contra las drogas ya van por un estimado de 400 decesos.

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Pero, al parecer, la historia es otra. Tanto los medios de información locales, como los habitantes del país, aseguran que la cifra de muertos es el doble.

Así pues, debido a los extraños sucesos que han ocurrido en un corto lapso de tiempo, las organizaciones de los derechos humanos desea tomar cartas en el asunto. Claro está, y es que este proceso de acabar con las drogas y los traficantes ya había sido anunciado antes de que Duterte se hiciera cargo de la presidencia.

En plena campaña electoral el actual presidente prometió "olvidarse de las leyes en materia de derechos humanos" e hizo un llamado a todos los traficantes donde les mencionaba que si no se iban del país los mataría.

Rodrigo Duterte sostuvo que el plan de destruir a los traficantes y a las drogas tiene que llevarse a cabo de manera violenta porque este tipo de estupefacientes están acabando con el país.

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Aseguró que miles de filipinos son totalmente adictos a las drogas.

El gobierno de Estados Unidos expresó su preocupación acerca de lo que ocurre en Filipinas. Mencionó que es preocupante la situación inestable que se vive en el país a causa de las cientos de muertes que han habido a manos de la policía, las cuales muchas de ellas son totalmente extrajudiciales.

De esta manera, las familias de las víctimas han estado efectuando un conjunto de marchas y protestas por los sucesos que están ocurriendo. Son muchos los filipinos que aseguran que los fallecidos son individuos humildes y que ellos ni siquiera estaban en el mundo de las drogas.

Así pues, la población filipina pide justicia. Ya que como ellos mismos aseguran: "Estos no son los poderosos y adinerados capos de la droga que sí tienen un control significativo de la distribución de las drogas en las calles de Filipinas. Somo gente pobre, insignificante".