Hace apenas unos días, el reportaje de Jason Patinkin para Associated Press, dejaba al descubierto (una vez más) la desprotección y la falta de ayuda local y nacional que sufren los cooperantes y las entidades pro ayuda a víctimas y damnificados.

Los sucesos ocurrieron a mediados de julio de este año, luego de que un grupo de militares de #Sudán del Sur lograra vencer a los rebeldes. Varios integrantes de las Fuerzas Armadas del presidente presidente Salva Kiir decidieron festejar la victoria con destrozos, agresiones y violaciones en Juba, la capital del país.

El Hotel Terrain fue el epicentro de los ataques sexuales. Cerca de 100 soldados ingresaron a la habitación de máxima seguridad donde los cooperantes se habían refugiado.

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Lo voluntarios tras observar la violencia con la que acabó el enfrentamiento entre militares y rebeldes, más de 300 muertos esparcidos por las calles, decidieron encerrarse en la llamada “habitación del pánico”. Este sitio es un cuarto acondicionado para la supervivencia durante varios días. Cuenta con alimentos, dispositivos para pedir ayuda y es muy difícil de ingresar una vez cerrada. No obstante, los militares estuvieron una hora disparando y forzando la puerta, hasta que lograron derribarla. En esa hora, los cooperantes lograron pedir ayuda a la Embajada de Estados Unidos en Sudán del Sur y a las Naciones Unidas, pero nadie acudió a rescatarlos.

Las víctimas, entre las que hay un periodista fallecido, son aproximadamente 20 personas, 5 de ellas mujeres en su mayoría norteamericanas.

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Todas fueron violadas en reiteradas ocasiones mientras que su compañeros sufrían otra clase vejaciones y torturas.

Según el relato del periodista Jason Patinkin, la Embajada de Estados Unidos pidió ayuda a los Cascos Azules, pero la respuesta fue que “no podían enviar a nadie en esos momentos”. Recién a la mañana del día siguiente, personal de una empresa de seguridad privada rescataba a las víctimas del hotel.

Es frecuente que los extranjeros que trabajan y colaboran en Sudán del Sur concurran al Hotel Terrain para disfrutar de la piscina o la barra del lugar. Por eso se cree que el ataque ha sido premeditado.

La guerra civil que vive el país comenzó en diciembre del 2013, cuando un supuesto golpe de estado intentó acabar con el mandato del presidente Salva Kirr.

En agosto del año pasado, ambos bandos armados firmaron un acuerdo de paz, en el que el líder de los rebeldes, Machar, ocupaba el puesto de vicepresidente. Sin embrago, en abril del 2016 el Ejercito de Liberación del Pueblo de Sudán reanudó la lucha.

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Los hechos ocurridos el 11 de julio y los días siguientes han obligado a varios líderes mundiales a hacer un llamamiento nacional. La ONU ha mantenido conversaciones con ambos bandos y les ha solicitado acabar con la violencia.

Las aberraciones cometidas por el ejercito nacional y el temor de los Cascos Azules de enfrentarse a ellos, produce que muchas organizaciones no envíen personal para asistir a la población local. Las víctimas sufren, entonces, una doble consecuencia, se quedan sin ayuda humanitaria y desprotegidos por su propio Estado.