Entre los años 1963 y 1970 #Siria sufrió diferentes golpes de estado llegando finalmente al poder Hafez al-Asad, tras su muerte le sucedió su hijo y actual presidente Bashar al-Asad en el año 2000.

Tras esto, es necesario tener en cuenta cómo era la política y la sociedad Siria antes y durante las Revoluciones Árabes, ya que esta precedió a la Guerra Civil Siria. Por un lado, la familia Asad pertenece a la minoría  alauita, una rama del islam chií a la que pertenece sólo un 12,5% de la población de Siria. Desde la llegada al poder de la familia Asad esta minoría tiene el control de las altas esferas del gobierno como del ejército y las servicios de inteligencia.

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Por esta razón, el conato revolucionario de 2011 en Siria no proliferó ya que el ejército apoyaba a la familia Asad. Por otro lado, tres cuartas partes de la población Siria pertenece al sunismo, la otra gran rama del Islam, y a la que también pertenecen Daesh, Al-Qaeda o Arabia Saudita.

En marzo de 2011 se iniciaron las grandes manifestaciones en las grandes ciudades Sirias con el espíritu democrático y no violento de la Primavera Árabe, recibiendo la respuesta del gobierno con disparos a manifestantes, arrestos masivos, represión y torturas. En estas protestas, conviven y se organizaban en plazas las diferentes ramas del islam, cristianos y kurdos. Pero tras la dura represión de Asad se empiezan a meter en las protestas diversos grupos, como el Daesh, que pervierten el espíritu original de la revolución.

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A principios de 2012 aumentó la violencia desembocando en un conflicto armado entre el gobierno de Asad y los que pretendían derrocarlo. Con esto empezó una guerra total, tanto entre el gobierno de Asad y entre los rebeldes sirios, como la participación de otros países o la incursión y conquista de parte del territorio por Daesh. Con esto nos encontramos en un conglomerado de países y siglas que luchan o apoyan a uno de estos grupos y lucha contra los otros. Por un lado tenemos a las fuerzas a favor del gobierno de Asad, formadas principalmente por el ejército sirio, Irán o Rusia. Por otro lado, los rebeldes sirios junto con el Consejo Nacional Sirio y diferentes países occidentales como por ejemplo EEUU. Y por último, grupos radicales islámicos, entre los que encontramos a Frente Al-Nusra, o al Daesh. Alejados de estos tres grupos están los kurdos sirios que han sufrido la represión y ataques por parte de la mayoría de los anteriores, pero que han hecho una revolución estableciendo asambleas populares y han luchado y expulsado de varios territorios al Daesh.

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Al final, con la entrada de Daesh en Siria, Asad se ha posicionado como la opción menos mala para Siria y la que puede dar algo de estabilidad al país, lo que pone a occidente y su líder EEUU en la coyuntura de apoyarle, o por lo menos no atarcarle para acabar con el Daesh

Con todo esto no podemos ni imaginar lo que ha sido Siria desde 2011, entre la represión y asesinatos por parte de Asad, las respuestas de los rebeldes o las conquistas e imposición de una dictadura por parte del Daesh. Hasta el momento han muerto unas 200.000 personas, de las cuales 1 de cada 4 eran civiles, lo que ha convertido a este conflicto en uno de los más mortíferos desde la II Guerra Mundial. A parte de los muertos también se han producidos movimiento de población civil a causa del conflicto, se estiman que han huído unos 5 millones de #Refugiados de los cuales la mitad eran menores de 18 años.

Mientras vemos cómo nuestros gobiernos y occidente en general, no hace nada por acabar con esta guerra, ni por ayudar a los millones de refugiados que huyen de la guerra, los civiles siguen siendo asesinados y torturados tanto en siria como en las fronteras de occidente.

Al final, nosotros vivimos felices en nuestro velo de la ignorancia y los activistas sirios tienen que buscar nuevas formas para llamar la atención sobre este conflicto que ha destruido su país solo por la ambición de los poderosos, ya sea Asad, Daesh, Rusia o EEUU.