Este jueves ha comenzado la fase final del juicio político en el Senado de #Brasil y que concluirá el próximo día 31 de agosto. Del mismo modo, la propia #Rousseff tiene previsto comparecer para defenderse de las acusaciones que pesan sobre ella.

Sin pruebas concretas hasta el momento, la dirigente fue señalada por irregularidades contables. Desde el 12 de mayo Dilma Roussef se halla susendida de sus funciones y sustituida de forma temporal, pero en caso de que 54 de los 81 senadores voten a favor (dos tercios del Senado) se materializará su destitución; en tal caso, el vicepresidente Michel Temer que ostenta por el momento su cargo y que ha sido acusado de "golpista" por la propia Rousseff sería confirmado en el poder hasta enero de 2019.

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La Constitución del país recoge el proceso jurídico del impeachment (destitución del presidente) en caso de que el jefe del Ejecutivo cometa un crimen de responsabilidad. La izquierda brasileña pero también en el exterior del país precisa que esta metodología ha sido utilizada para perpetrar un golpe de Estado "blando". Lo cierto es que sobre la presidenta apartada del cargo no pesan acusaciones de corrupción ni malversación de fondos, ni de cualquier otro crimen penal, las "irregularidades contables" antes mencionadas residen en la acusación de haber firmado decretos presupuestarios con cuentas del Gobierno maquilladas para solicitar créditos bancarios sin haber devuelto préstamos anteriores. Se trata de un delito económico que no obstante resulta relativamente común y que ha sido cometido por varios ex presidentes sin repercusiones por ello.

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El clima político es clave para entender el proceso, ya que la popularidad de Rousseff se ha visto seriamente mermada en los últimos tiempos por la crisis económica y los casos de corrupción de su partido, además las bases del mismo también han abandonado a la líder brasileña ante la adopción de medidas de corte neoliberal.

Con todo, algunas conversaciones filtradas parecen señalan a un complot. En base a ellas el proceso de destitutión sería en realidad una argucia cuyo objetivo no es otro que acabar con las principales investigaciones anticorrupción que afectan al PMDB. El célebre politólogo Noam Chomsky no ha dudado en manifestar que se trata de un golpe de Estado blando respaldado por EE.UU. #Juicio