A pesar de los legítimos y reiterados reclamos de que es objeto, por su autoritarismo y los rasgos dictatoriales que lo caracterizan, al grito de "Ala es Grande", el pueblo turco, los partidos de la oposición, la mayor parte de las fuerzas armadas, la Jandarma y la institución policial, han apoyado activamente, al presidente Recep Tayip Erdogan elegido en elecciones democráticas.

El #Gobierno turco, ha acusado a la agrupación de Fethullah Gülen, por alentar el fallido golpe de estado, perpetrado ayer en Turquía. Erdogan, promete una masiva "purga" en las instituciones infiltradas por el clérigo turco. Han sido detenidos 2.839 militares considerados traidores, 10 jueces de la Judicatura turca y se ha emitido la orden de detención para 140 jueces del Tribunal Supremo, todos ellos acusados de formar parte de la elite infiltrada por Gülen. 

A pesar de ser aliados en el operativo político que, produjo la terrible "purga" que desactivo al Ejército turco como vector de los golpes de estado sufridos por Turquía, la lucha por la primacía, separaría a los 2 líderes de la sociedad turca.

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Con una mezcla de religión, ciencia y "democracia", en la que se inserta el dialogo inter religioso, Gülen originó un sistema educativo, consiguiendo implantar más de 1.000 escuelas, distribuidas en alrededor de 100 países. En una clara demostración de su deseo de poder, ha desarrollado en Turquía un equivalente del Opus Dei, al estilo musulmán. Sus formaciones de elite infiltradas en los organismos gubernamentales, han tratado de influir políticamente en las decisiones del gobierno turco, hasta ser considerados por el gobierno de Erdogan, "un estado paralelo".  Sus principales objetivos han sido, los servicios de inteligencia policiales, la Jandarma, y la Judicatura.

Las discrepancias entre el "cerebro" de la rebelión del viernes pasado, y el presidente turco, vienen de lejos. Se remontan al desacuerdo, entre el entonces primer ministro de Turquía y el clérigo, que no aprobaba las convenientes negociaciones secretas de Erdogan, con las milicias Kurdas y el PKK.

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Consecuentemente  los gulenistas, trataron de desprestigiar al "sultán", con denuncias por corrupción, que involucraban a sus allegados y alcanzaron al jefe del servicio de inteligencia Hakan Fidan, con lo que la guerra quedó declarada. Gülen se autoexilió en 1999 y desde entonces reside en Pensilvania.

No ha dejado de pasar por la mente de muchos, la existencia de una teoría conspirativa, que habla de este golpe como "providencial" para Erdogan, ya que le ofrece una excusa para para recrudecer la persecución hacia sus detractores, "limpiar el Ejercito" y conseguir el llamado a un referéndum, en el que se apruebe la constitución de un "modelo presidencialista", que le daría mayor poder y la posibilidad de deshacerse de sus enemigos. 

 

  #Crisis #Terrorismo